Entrevista: Luisanna Carrasco Fotos: Silverio Vidal
El atletismo dominicano atraviesa un momento de crecimiento y proyección internacional, y para Félix Sánchez, medallista olímpico y una de las grandes figuras de este deporte en el país, el futuro luce prometedor. Tras la celebración del Clásico Félix Sánchez, el también entrenador habla sobre el crecimiento de la competencia, las nuevas generaciones y la responsabilidad de formar talentos capaces de escribir sus propias historias.
Un clásico Félix Sánchez crece junto al atletismo
La más reciente edición del Clásico Félix Sánchez llegó con un importante ascenso: pasó de categoría bronce a plata. Para Sánchez, este cambio representa mucho más que una clasificación. Significa mayor inversión del sector privado, mejores premios para los atletas y, en consecuencia, la posibilidad de atraer competidores de mayor nivel.
Comenta que el traslado del clásico desde Bayaguana hacia Santo Domingo también amplió su alcance, permitiendo que una mayor cantidad de fanáticos pudiera disfrutar de cerca del talento dominicano y de una competencia que continúa ganando relevancia dentro del calendario atlético nacional.
El crecimiento del clásico, asegura, forma parte de un proceso que busca elevar cada año la calidad del evento y contribuir al desarrollo del atletismo nacional.
Los recientes resultados de República Dominicana en los Juegos Centroamericanos, donde el atletismo consiguió 23 medallas, también alimentan sus expectativas. Entre los nombres que más le ilusionan de cara al próximo ciclo olímpico menciona a Yeral Núñez y Liranyi Alonso, dos atletas que considera en plena evolución.
A ellos suma el potencial de los relevos, una disciplina que puede abrir las puertas a más atletas hacia campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos. Para Sánchez, contar con tantos talentos representa una oportunidad para continuar fortaleciendo la presencia dominicana en el escenario internacional.


Inspirar, no imponer
Aunque su nombre está ligado a la historia del atletismo dominicano y una academia lleva su nombre, Sánchez procura que sus atletas no vean su trayectoria como una carga. Su deseo es que lo utilicen como inspiración, pero que aspiren a superarlo y, sobre todo, a construir sus propias huellas.
Esa filosofía también la aplica en casa. Su hijo mayor, Aiden, es aficionado a los deportes, pero Félix no pretende imponerle el atletismo. El medallista conoce de primera mano el sacrificio que exige llegar a la élite y considera que sería injusto colocar esa presión sobre un niño.
Para él, la pasión no puede imponerse. Si alguno de sus hijos encuentra un deporte que realmente le atraiga, demuestra talento y siente pasión por él, tendrá todo su apoyo.
Su camino hacia la formación de atletas comenzó mucho antes de retirarse. Mientras competía en Estados Unidos, trabajó como entrenador en una escuela secundaria, una experiencia que le permitió descubrir que enseñar y analizar el desempeño de otros le resultaba natural. Tras su retiro, regresó a República Dominicana decidido a aportar sus conocimientos a las nuevas generaciones.
Y mira el futuro con optimismo. Marileidy Paulino, Alexander Ogando, Liranyi Alonso y Yeral Núñez son, para él, parte de una generación que demuestra que el país tiene talento de sobra. Pero también recuerda que las grandes figuras pueden aparecer inesperadamente.
Por eso, su apuesta va más allá de las medallas actuales: cada triunfo, cada atleta y cada provincia representada puede convertirse en una semilla para que nuevos campeones encuentren su camino.



