En un contexto donde el bienestar ha dejado de entenderse únicamente desde la salud física, Temper Haus surge como una propuesta que busca integrar entrenamiento, desconexión y bienestar en un mismo espacio. Detrás del concepto están Rosa Arencibia, Daniella Astacio y Paola López, quienes identificaron una necesidad que también experimentaban personalmente: encontrar un lugar que combinara ejercicio funcional con una experiencia diferente, pensada para sentirse bien en todos los sentidos.
Temper Haus un híbrido para el bienestar
La idea de Temper Haus nació al identificar una brecha en el mercado. Más que crear algo que simplemente funcionara, sus creadoras buscaban materializar una propuesta que también les hiciera falta a ellas. Así nació un espacio de entrenamientos funcionales grupales con un concepto cuidado y una identidad definida, dirigido principalmente a mujeres.
La propuesta busca alejarse de las categorías tradicionales. “No somos pilates, pero tampoco un gimnasio tradicional”, explican, al definir Temper Haus como un híbrido para quienes buscan una experiencia de bienestar integral.


Para ellas, ese bienestar tampoco se limita a lo físico y lo mental, pues incluye las dimensiones sociales y emocionales, además del propósito. Por eso, cada elemento del espacio fue concebido con una intención: desde las clases hasta la arquitectura, todo busca propiciar un ambiente donde las personas puedan trabajar su cuerpo, despejar la mente y encontrar un momento de desconexión y descanso.
La intención es que Temper Haus sea un lugar en el que las personas quieran quedarse, mientras trabajan en su mejor versión.
Entrenar duro para una mente en calma
Actualmente vivimos en una sociedad que se caracteriza por tener ritmo acelerado y la constante exposición a estímulos, por ende, el tener esa añorada y necesaria pausa ocupa un lugar importante dentro de la filosofía del espacio. Sin embargo, sus creadoras proponen una manera distinta de entenderla.




Uno de sus principales objetivos es fomentar la desconexión del mundo acelerado mediante clases que exigen físicamente y mantienen la mente concentrada. Nos comentan que existe la idea de que la pausa solo puede alcanzarse a través de actividades suaves o prácticas como la meditación, sin embargo, aclaran lo siguiente: “Está comprobado que toda actividad física manda señales al cerebro de felicidad y serenidad. Aquí entrenamos duro para una mente en calma” siendo esta una de las premisas principales de Temper Haus.
Construir y comunicar esta propuesta también ha representado un desafío. Educar al público ha sido, según explican, uno de los principales retos del proceso, ya que la estética del espacio, al ser femenina, delicada y cuidadosamente diseñada, ha llevado en ocasiones a que las personas lo confundan con un estudio de yoga o pilates. Sin embargo, recalcan que la respuesta para enfrentar esos desafíos ha sido demostrar, a través de los entrenamientos, que Temper Haus propone algo diferente.


Con alegría, sus creadoras comparten que una de sus mayores satisfacciones es ver cómo, al finalizar cada sesión, las personas no solo reconocen la fuerza que han construido físicamente, sino que también descubren una fortaleza que quizá desconocían en sí mismas. Ese es, precisamente, uno de los aprendizajes que esperan dejar en cada visita: la certeza de que son capaces de más y el deseo de seguir explorando, desafiando y demostrando todo aquello que pueden alcanzar.



