En un mundo empresarial donde el éxito muchas veces se mide en cifras y expansión, hay historias que destacan no solo por lo logrado, sino por el cómo. La trayectoria del Grupo Llugo, liderado por la familia Lluberes Gómez, es una de esas que inspiran. Una historia que habla de legado, de principios inquebrantables, de fe, de familia y, sobre todo, de una forma honesta y profundamente humana de hacer empresa.
De visionario a mentor: los inicios de un legado
Corría el año 1985 cuando don Rómulo Lluberes, con visión y determinación, fundó la primera empresa del grupo, iniciándose como importador de vehículos de medio uso. Durante décadas, ese fue su mundo. Con profundo conocimiento del mercado y una ética intachable, sembró las bases de lo que, con los años, se convertiría en un sólido holding empresarial.
Pero lo que realmente marcó el inicio de una evolución trascendental fue la incorporación de su hijo Rómulo Lluberes Gómez al negocio familiar. Con formación académica en el exterior y experiencia como gerente en marcas como Land Rover y Mercedes-Benz, trajo consigo una nueva visión: dejar atrás los vehículos de medio uso para adentrarse en el mundo de los autos de lujo, específicamente autos de lujo de alta gama que incluían sus sueños hecho realidad, como lo es la prestigiosa marca del cabalino rampante Ferrari. No fue una transición fácil. Requirió argumentos, confianza y, sobre todo, un acto de fe entre padre e hijo.
Ese acto simbolizó algo mucho más profundo: la capacidad de evolucionar desde una base firmemente anclada en los valores familiares.
Grupo Llugo: una familia, un nombre, una filosofía
Hoy, Grupo Llugo agrupa siete empresas que van más allá del sector automotriz. Su nombre proviene de la unión de Lluberes y Gómez, y su espíritu empresarial combina modernidad con tradición, innovación con principios. En el corazón de este grupo está Scudería Dominicana, la experiencia Ferrari en el país. Más que promover una venta de autos, ofrecen una experiencia memorable en torno a un momento único que marca inolvidable, ofrecen experiencias: desde la personalización hasta el acompañamiento postventa, soporte, garantía al igual que la posibilidad de pertenecer a una selecta comunidad de propietarios y que celebra la pasión por la excelencia.
Además de Scuderia, el grupo se ha diversificado con múltiples empresas en diferentes sectores de la economía, como Money Auto, empresa que dio inicio a toda la historia a Grupo Llugo, dedicada a automóviles y el área de Preowned de Ferrari Inversiones Llugo, Sadotel (Experta en arrendamientos operativos) Auto Múltiples (Importadora y comercializadora de repuestos) repuestos), Roamshe (Correduría de seguros fundada por los esposos Rómulo y Angela ), Business Insider Dominicana (Inversión y desarrollo inmobiliario comercial) y la Fundación Llugo, sin fines de lucro, una nueva apuesta que une conciencia climática y educación comunitaria para un futuro más justo y sostenible.


Crecer sin perder el alma
Uno de los mayores desafíos para las empresas familiares es mantener su esencia a través del tiempo. Para Grupo Llugo, esto ha sido posible gracias a una cultura familiar que prioriza el respeto, la precaución, la transparencia y la fe. En sus decisiones empresariales, nunca se da un paso sin considerar el impacto social ni sin escuchar la voz de todos los miembros, incluso aquellos que no forman parte activa del negocio.
La señora Angela , esposa de don Rómulo padre, presidente del consejo directivo del Grupo Llugo y madre del actual CEO, Rómulo Lluberes hijo, es descrita como “El oráculo espiritual” de la familia. Su fe, temple y sabiduría influyen profundamente en la toma de decisiones, siendo un pilar esencial no solo del hogar, sino también de la estructura empresarial.
De igual forma, aunque su hija Sharie Lluberes no participa actualmente en la operación por razones familiares, sus opiniones y su rol como madre son valorados dentro de esa mesa imaginaria donde cada paso se debate antes de ejecutarse. “No damos un solo paso sin pensar en mami y en Sharie”, comenta Rómulo Lluberes Gómez con orgullo.
Un cambio que costó, pero valió
El paso de los vehículos usados a los de alta gama fue un momento de tensión y aprendizaje. Hubo remodelaciones de infraestructura, decisiones arriesgadas y momentos económicamente difíciles. “Remodelé la empresa tres veces en un año”, confiesa Rómulo hijo. La visión, en principio arriesgada, terminó dando frutos. Hoy, Scuderia Dominicana y la realidad de la Experiencia Ferrari en República Dominicana son es sinónimo de excelencia y símbolo del poder transformador de una apuesta valiente, asumida con responsabilidad.
Responsabilidad social: el compromiso con el entorno
Grupo Llugo no solo ha apostado por crecer, sino por hacerlo con conciencia. La Fundación Llugo, inspirada en la espiritualidad de doña Angela y en la conciencia ambiental de las nuevas generaciones, se dedica a sensibilizar a los jóvenes sobre el cambio climático. El compromiso con la sostenibilidad, más que una tendencia, forma parte del ADN del grupo. “Este ambiente necesita que lo cuidemos. Si no lo cuidamos, no vamos a tener ambiente. Y es obra de Dios”, expresa don Rómulo a su hijo con convicción.
Los valores que sostienen el éxito
Cuando se pregunta por los valores que han guiado al grupo, la respuesta es clara: precaución, seriedad, ahorro, transparencia y fe. Don Rómulo habla con orgullo de su historial bancario, donde nunca ha emitido un cheque sin fondos ni sobregirado una cuenta. Su hijo, más moderno en su gestión, ha utilizado el crédito estratégicamente, pero siempre con responsabilidad. Ambas filosofías se han complementado, haciendo del grupo una entidad sólida, resistente a las crisis, como lo fue durante el COVID-19, cuando, incluso sin ventas ni cobranzas, supieron cumplir sus compromisos gracias a la previsión financiera y a la confianza mutua.
Una familia que honra su apellido
En una época donde la velocidad del éxito puede llevar a perder el norte, la familia Lluberes Gómez se distingue por honrar su nombre. “Yo solo quiero que, cuando se mencione mi nombre, se diga: ese hombre fue correcto, fue serio”, afirma el hijo. Y don Rómulo lo secunda: “Ese es el mejor legado que yo le puedo dejar a mis hijos y a mi país. Que nadie me señale”.
Esa rectitud no solo ha guiado sus negocios, sino también su vida. Ahorro, prudencia y honestidad han sido las bases de un modelo empresarial poco ostentoso, pero profundamente exitoso.
Herencia sin fecha de caducidad
En el corazón de esta historia no hay solo carros de lujo, proyectos inmobiliarios o negocios consolidados. Hay una familia que se respeta, que se escucha, que se cuida. Generaciones que se admiran mutuamente, que se complementan y que miran al futuro con la serenidad de quien sabe que sus raíces son fuertes.
En palabras del propio don Rómulo: “Yo vivo pendiente a mis hijos, vivo, trabajo y ahorro por mis hijos. Toda la vida. Y ahora, después de viejo, me he dado cuenta de que quiero más a mis nietos que a mis hijos”.
Ese amor incondicional, ese compromiso sin fecha de vencimiento, es, sin duda, el verdadero motor que impulsa al Grupo Llugo: una empresa familiar guiada por valores, sostenida por la fe y proyectada al futuro desde la honestidad.



