El amor que acompaña toda la vida no siempre es romántico. A veces nace en casa, crece en la infancia y se transforma con los años en un lazo irrompible. Karla y Mónika Leschhörn representan ese amor que se construye entre hermanas: cercano, cómplice y profundamente elegido. Criadas en una familia donde la unión, el trabajo y los valores fueron pilares esenciales, aprendieron desde pequeñas que caminar juntas era una fortaleza. La figura de su padre, Aldo, y el ejemplo constante de su madre marcaron una manera de vivir basada en la responsabilidad, la integridad y la prioridad absoluta de la familia.
“El amor entre hermanas es una alianza para toda la vida”
Entrevista. Maria Amelia Cerón Victoria Fotografía. Simón Espinal Vestuario. Maylé Vásquez e Isla & White Maquillaje.Erika De La Oz
“Desde pequeñas aprendimos que estar juntas es nuestra mayor fortaleza”.


Hablar con Karla y Mónika Leschhörn es adentrarse en una historia de cercanía, valores y amor cotidiano. Su vínculo, forjado desde la infancia y fortalecido con los años, se construye a partir de la complicidad, el respeto y la certeza de saberse siempre acompañadas. En esta conversación íntima, las hermanas reflexionan sobre el legado familiar que las marcó, la influencia profunda de sus padres y la manera en que esos aprendizajes hoy guían su vida, su maternidad y sus proyectos personales. Entre recuerdos, gestos simples y momentos compartidos alrededor de la mesa, revelan cómo el amor entre hermanas puede convertirse en refugio, impulso y hogar. Un diálogo honesto que invita a celebrar, en este San Valentín, aquellas formas de amar que no buscan protagonismo, pero sostienen toda una vida.
Ritmo: En una edición que celebra las distintas formas de amar, ustedes representan un amor que acompaña toda la vida: el de hermanas. ¿Cómo describirían hoy su relación y cómo ha evolucionado con los años?
Karla & Mónika Leschhörn: Nuestra relación siempre ha estado marcada por la cercanía y la amistad. Desde pequeñas fuimos muy unidas, más amigas que otra cosa. Karla, como hermana mayor, ejerció naturalmente un rol muy protector y maternal, y Mónika creció admirándola y siguiéndola. Con los años, ese vínculo se transformó en una complicidad profunda entre dos mujeres que se conocen, se respetan y se eligen cada día.


R: Crecieron en una familia donde los valores, el trabajo y la unión han sido pilares. ¿Qué recuerdos de su infancia sienten que definieron la forma en que hoy se relacionan entre ustedes y con el mundo?
K&M: Nuestra madre tuvo un rol fundamental en la forma en que construimos nuestro vínculo. Siempre nos repetía que, pasara lo que pasara, íbamos a tenernos la una a la otra, que éramos nosotras dos contra el mundo. Nos enseñó la importancia de apoyarnos, respetarnos y querernos siempre. Ese mensaje nos acompañó desde niñas y se convirtió en una base emocional muy sólida, no solo para nuestra relación como hermanas, sino también para la manera en que hoy nos relacionamos con el mundo.
“Caminar juntas no significa depender, sino acompañar, sostener y crecer”.




R: La figura de su padre, Aldo, ha sido clave en su historia familiar. ¿Qué enseñanzas suyas sienten más presentes en la manera en que viven, crían y emprenden hoy?
K&M: Nuestro padre nos enseñó con el ejemplo el valor del trabajo, la disciplina y la integridad. Nos inculcó la importancia de ser responsables, independientes y de mantener siempre a la familia como prioridad. Esas enseñanzas están muy presentes en cómo tomamos decisiones, criamos y construimos nuestros proyectos.




R: Mónika, tu camino como emprendedora y creadora de comunidad, y Karla, tus creaciones y producciones de eventos, las dos en sus roles de maternidad, parecen complementarse. ¿Cómo se apoyan y se inspiran mutuamente desde esos lugares distintos pero conectados?
K&M: Desde siempre nos hemos apoyado de manera natural. Karla ha sido una guía constante y un gran sostén, y Mónika encuentra en ella una fuente de calma y consejo. A su vez, Karla se inspira en la creatividad, la energía y la capacidad de Mónika de conectar con otros. Son roles distintos, pero profundamente complementarios.
R: Ser hermanas no siempre significa pensar igual. ¿Cómo han aprendido a respetar sus diferencias y convertirlas en fortaleza en lugar de distancia?
K&M: Entendimos desde chiquitas que no teníamos que ser iguales para estar unidas. Aprendimos a respetar nuestras diferencias con admiración y a apoyarnos desde nuestras fortalezas individuales. Eso nos ha permitido crecer juntas sin perder nuestra esencia.
“La relación más larga que vas a tener en tu vida es la que tienes con tus hermanos”.




R: ¿Qué valores familiares sienten que están transmitiendo hoy a sus hijos y que vienen directamente del legado que recibieron en casa?
K&M: Transmitimos la importancia de la familia como base, el respeto, la empatía y el apoyo incondicional. Pero, sobre todo, la unión entre hermanos. Nos esforzamos por que nuestros hijos –los de Mónika y los de Karla– se amen, se cuiden y crezcan como hermanos, como lo hicimos nosotras con nuestros primos, entendiendo que la familia va más allá de un núcleo y que ese vínculo es una de las mayores fortalezas que pueden tener en la vida.




R: En los momentos de reto –personales o profesionales–, ¿qué papel juega la otra como apoyo, refugio o impulso para seguir adelante?
K&M: Jugamos el rol de escucha y contención. Somos ese espacio seguro donde la otra puede hablar sin filtros, sin juicios y sin tener que explicarse demasiado. Nos acompañamos, nos damos perspectiva cuando hace falta y estamos ahí, presentes, sosteniendo y empujando suavemente cuando una lo necesita.
R: La maternidad transformó sus vidas de maneras distintas pero profundas. ¿Cómo cambió también la forma en que se miran y se acompañan como hermanas?
K&M: La maternidad reforzó aún más nuestro vínculo. Nos miramos con mayor comprensión y admiración, entendiendo los sacrificios y la entrega que implica criar. Hoy nos acompañamos desde un lugar más consciente, empático y presente.


“Amar también es sentarse alrededor de la mesa y estar presentes, sin prisa”.
R: Si tuvieran que describir su vínculo con una imagen, un gesto o una palabra heredada de su familia, ¿cuál sería y por qué?
K&M: Un abrazo alrededor de una mesa. La comida siempre ha sido un punto de encuentro en nuestra familia: cocinar juntas, sentarnos a comer, conversar sin prisa. Ahí se resume nuestro vínculo: cercanía, presencia y tiempo compartido. Para nosotras, amar siempre ha tenido mucho que ver con estar alrededor de la mesa.


R: ¿Qué creen que las personas que las siguen o las rodean pueden aprender del amor entre hermanas y de una familia que camina unida, incluso en medio de los desafíos?
K&M: Que el amor entre hermanas puede ser una alianza para toda la vida. Que caminar juntas no significa depender, sino acompañar, sostener y crecer. Y que la unión familiar es una fortaleza que se construye con intención y cuidado.
R: Para cerrar, en este San Valentín que honra todas las formas de amar, ¿qué mensaje les gustaría dejar sobre el amor familiar como base, refugio y motor de vida?
K&M: Que el amor familiar es el primer refugio y, muchas veces, el más importante. La relación más larga que vas a tener es la que tienes con tus hermanos, por ende, hay que cuidarla y darle la importancia que se merece. Es la base desde donde aprendemos a amar, a confiar y a seguir adelante. Celebrarlo es reconocer la fuerza silenciosa que nos sostiene toda la vida.


“El amor familiar es el primer refugio y el que nos acompaña para toda la vida”.


Confesiones Íntimas de Mónika
Un color… Rosa viejo.
Un libro… “Mindset”.
Una película… “Cinema Paradiso”.
Un momento especial entre hermanas… La noche que salimos del hospital luego del nacimiento de mi hijo, Milo. Karla durmió conmigo y Milo en el medio de nosotras.
Familia es… La base de todo en la vida.
Una frase… “Stop and smell the roses”.
Pasatiempo preferido… Cocinar.
“No necesitamos ser iguales para estar unidas; nos elegimos cada día”.


Confesiones Íntimas de Karla
Un color… verde.
Un libro… “Mujercitas”.
Una película… “The Sound of Music”.
Un momento especial entre hermanas… Cocinar juntas y estar con todos nuestros hijos alrededor.
Familia es… Lo más importante.
Una frase… “Un día a la vez”.
Pasatiempo preferido… Cocinar.





