“Donde la mayoría vio una crisis, nosotros vimos nacer una industria”.
Durante más de dos décadas, Javier Tejada ha participado en la construcción de algunos de los proyectos empresariales más relevantes de República Dominicana, con inversiones que abarcan el mercado de capitales, la energía, el turismo, el sector inmobiliario y el consumo. Sin embargo, más allá de los resultados financieros, su visión se ha caracterizado por una idea constante: las empresas que verdaderamente trascienden se edifican sobre la confianza, las alianzas estratégicas y la capacidad de pensar varias décadas hacia adelante.
Entrevista: Joel Peralta Fotos: Alejandro Núñez Frómeta Estilismo: Mariela Peña Barrios Agradecimientos: Marta Betances
«Es importante ver en los grandes retos las oportunidades, las transformaciones antes de que sean evidentes, y tener la disciplina de actuar con un horizonte largo».


En un contexto económico marcado por la transformación permanente, Javier Tejada se ha consolidado como una de las voces más influyentes del empresariado dominicano gracias a una trayectoria construida sobre la disciplina, la visión estratégica y la capacidad de identificar oportunidades de largo plazo. Al frente de un grupo de empresas con presencia en sectores como mercados de capitales, energía, turismo, bienes raíces y consumo, nos comparte su análisis sobre el futuro económico de República Dominicana, el impacto de la inteligencia artificial, la evolución de la inversión regional y las lecciones que han definido una carrera guiada por la convicción de que el verdadero liderazgo se mide por la capacidad de construir instituciones sólidas, generar confianza y crear valor que trascienda generaciones.
Ritmo. ¿Qué principios han guiado su estilo de liderazgo en organizaciones que operan en industrias tan diversas como el mercado de valores, consumo, turismo y energía?
Javier Tejada. En el día a día presido un holding empresarial y de inversiones que participa en el capital y la dirección de varias entidades líderes en sus respectivos sectores —mercados de capitales y administración de activos, energía e infraestructura, turismo, real estate y consumo— y que tienen presencia en seis mercados de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Son industrias aparentemente disímiles, pero unidas por un mismo hilo conductor, los principios con que las abordamos: integridad, excelencia, respeto por las personas y horizonte de largo plazo. Los negocios cambian de lenguaje según el sector; los principios no cambian de idioma. Y hay una convicción que atraviesa todo lo que hacemos: no construimos solos. En cada uno de nuestros negocios tenemos socios y grandes equipos, y esa manera de trabajar —en sociedad, con reglas claras y confianza— ha sido tan determinante para el éxito como la mejor estrategia.


R. ¿Cuál considera que es el principal reto económico que enfrenta República Dominicana en esta nueva década?
JT. República Dominicana ha sido una de las economías más dinámicas de la región durante décadas. El reto ahora no es solo crecer —eso ya demostramos que sabemos hacerlo—, sino convertir el crecimiento en desarrollo: más productividad, un talento humano más educado y mejor formado, un mercado de capitales más profundo, un marco institucional y regulatorio cada vez más robusto y claro, que nos permita desarrollar nuevos sectores de la economía como la manufactura avanzada, la minería, la tecnología, servicios de alto valor agregado, entre muchos otros para los cuales creo que ya estamos listos. Pero todo esto al servicio de un objetivo que para mí es innegociable: crear más y mejores oportunidades para cada dominicano, no solo ser un país más rico, sino un país más equitativo donde todos podamos cosechar los frutos del desarrollo.
«Mi familia es el centro —los logros solo tienen sentido si se pueden compartir— y la salud es innegociable, porque la claridad para decidir nace del bienestar integral. Asigno mi tiempo como asignamos el capital: de forma deliberada, protegiendo y priorizando las cosas que son innegociables y confiando el resto a equipos extraordinarios.«
R. ¿Cómo impactan las tensiones geopolíticas, las guerras comerciales y los cambios en las tasas de interés a un país como República Dominicana?
JT. Nos impactan por todas las vías: el costo del financiamiento, los flujos de inversión, el costo de hacer negocios, la competitividad. Somos una economía abierta y eso no va a cambiar. Lo que sí está bajo nuestro control es la disciplina: estabilidad macroeconómica, instituciones responsables que generan confianza y diversificación de nuestras fuentes de crecimiento. En cada ciclo global difícil —y he visto varios de cerca—, el país ha demostrado que la seriedad y disciplina macroeconómica es su mejor escudo. Mientras el mundo se vuelve más volátil, la estabilidad se convierte en nuestro principal producto de exportación.




R. ¿Está República Dominicana preparada para atraer mayor inversión en los próximos cinco años?
JT. Sin duda. La estabilidad macroeconómica, la seguridad jurídica y el desempeño mostrado por sectores como turismo, zonas francas e infraestructura son prueba de nuestra competitividad. La mejor evidencia no está en los informes, sino en las decisiones: marcas globales como Marriott están trayendo al país sus enseñas más exclusivas —el primer Ritz-Carlton de República Dominicana y un hotel The Luxury Collection se desarrollan en Yanuna, en Playa Macao, un destino de más de 270 hectáreas y una inversión superior a los dos mil millones de dólares, del que somos socios y cogestores—. Cuando las marcas más exigentes del mundo apuestan por un país, es porque ya hicieron una diligencia más rigurosa que la de cualquier informe. El otro gran catalizador será la energía: el país está renovando su parque de generación con plantas más modernas y eficientes, y esa disponibilidad de electricidad confiable y competitiva es la condición de entrada para las industrias que vienen —data centers y manufactura avanzada como la de semiconductores, entre otras, que dependen estratégicamente de ella—. Sin energía no hay nueva economía.
«La paciencia es la ventaja competitiva menos copiada, porque es la más difícil de sostener».
R. Mirando su trayectoria como empresario e inversionista, ¿cuál ha sido esa capacidad de identificar oportunidades clave para crear valor en mercados en crecimiento?
JT. Ver en los grandes retos las oportunidades, las transformaciones antes de que sean evidentes, y tener la disciplina de actuar con un horizonte largo. Empecé a los 19 años, junto a mi hermano y primer socio, con un almacén de provisiones que se convirtió en una pequeña cadena de supermercados; ahí aprendí que un negocio es una promesa que se cumple todos los días, especialmente en los más difíciles. Luego de especializarme en finanzas y mercados de capitales en el extranjero, me incorporo al Banco Popular en el año 2003, en plena crisis financiera, y donde la mayoría vio un problema, vimos la oportunidad que brindaba el renacer de una industria —el mercado de valores moderno de la República Dominicana—. Como consecuencia, unos años más tarde, emprendimos junto a un grupo de pioneros (y mejores socios), sembrando la semilla de lo que hoy es United Capital, Altio SAFI y Centro Financiero Crecer, empresas referentes de los mercados de capitales y administración de fondos de la región. Esa misma secuencia lógica, de a partir de la crisis y la necesidad de identificar la oportunidad, se ha repetido en mi vida empresarial en múltiples ocasiones: en el sector consumo con United Brands, en nuestra primera inversión en el sector eléctrico con Generadora San Felipe y en nuestro primer hotel, el Dreams Dominicus La Romana. Esa misma lectura la aplicamos hoy, pero a escala sectorial y regional. Siempre acompañado de los mejores socios y el mejor equipo humano, a veces las oportunidades se identifican en solitario, pero siempre se ejecutan en sociedad: nada de lo que hemos construido lo hemos construido solos. Los buenos socios son el único activo que se aprecia en las crisis.


R. Al igual que muchas de las empresas en que participa, United Capital Puesto de Bolsa se ha consolidado como uno de los líderes en su sector. ¿Cuál fue la estrategia que marcó esa diferencia?
JT. Entender que en todos los negocios el principal activo es la confianza, y que la confianza se comporta como el interés compuesto: crece despacio, si no la cuidas se destruye rápido y premia a quien la sostiene por décadas. Sobre esa idea construimos los cuatro pilares que fundamentan todas las empresas que gestionamos y dirigimos —nuestros clientes, nuestro equipo, nuestros reguladores y nuestros socios— y preferimos siempre crecer al ritmo de la confianza y no al ritmo del mercado. Hoy United Capital es la referencia del mercado y la dirige un equipo ejecutivo profesional y extraordinario; esa es quizás la mejor prueba de la estrategia, porque las instituciones bien construidas no dependen de su fundador.
«El tiempo es el activo más valioso de un inversionista joven y es el único que no se puede comprar».
R. ¿Cómo visualiza el impacto de la inteligencia artificial en el sector financiero?
JT. Es la transformación más importante del sector desde la digitalización, y avanza más rápido. Permitirá personalizar el servicio, eficientizar la operación, gestionar mejor los riesgos y decidir con más información; en nuestras compañías ya la estamos integrando en análisis y procesos. Dentro de poco tiempo su uso no será una ventaja, sino un requisito para competir. Pero el impacto real dependerá de cómo la usemos las personas: la inteligencia artificial amplía capacidades, mientras el criterio, la ética y la empatía siguen siendo humanos. La tecnología procesa, optimiza y acelera; las personas y sus valores deciden.
R. Desde su perspectiva, ¿qué distingue a un inversionista exitoso de uno que simplemente busca altos rendimientos?
JT. La claridad estratégica, la disciplina en la ejecución y el horizonte de tiempo. Los altos rendimientos son un resultado, no una estrategia: quien los persigue directamente suele terminar tomando los riesgos que otro descartó. El inversionista que perdura es disciplinado, construye claramente una visión basada en el análisis realista y ponderado, piensa en décadas, acepta que los resultados tardan y sabe que la paciencia es la ventaja competitiva menos copiada, porque es la más difícil de sostener. En nuestro caso la llamamos “capital permanente gestionado profesionalmente”: invertimos con convicción y sin presión de salida, y eso nos permite tomar decisiones que otros no pueden tomar.
R. ¿Cómo visualiza el impacto de la inteligencia artificial en el sector financiero?
JT. Es la transformación más importante del sector desde la digitalización, y avanza más rápido. Permitirá personalizar el servicio, eficientizar la operación, gestionar mejor los riesgos y decidir con más información; en nuestras compañías ya la estamos integrando en análisis y procesos. Dentro de poco tiempo su uso no será una ventaja, sino un requisito para competir. Pero el impacto real dependerá de cómo la usemos las personas: la inteligencia artificial amplía capacidades, mientras el criterio, la ética y la empatía siguen siendo humanos. La tecnología procesa, optimiza y acelera; las personas y sus valores deciden.


R. Desde su perspectiva, ¿qué distingue a un inversionista exitoso de uno que simplemente busca altos rendimientos?
JT. La claridad estratégica, la disciplina en la ejecución y el horizonte de tiempo. Los altos rendimientos son un resultado, no una estrategia: quien los persigue directamente suele terminar tomando los riesgos que otro descartó. El inversionista que perdura es disciplinado, construye claramente una visión basada en el análisis realista y ponderado, piensa en décadas, acepta que los resultados tardan y sabe que la paciencia es la ventaja competitiva menos copiada, porque es la más difícil de sostener. En nuestro caso la llamamos “capital permanente gestionado profesionalmente”: invertimos con convicción y sin presión de salida, y eso nos permite tomar decisiones que otros no pueden tomar.
R. ¿Cómo logra mantener el equilibrio entre su vida profesional y personal?
JT. Con prioridades claras y con la humildad de saber delegar. Mi familia es el centro —los logros solo tienen sentido si se pueden compartir— y la salud es innegociable, porque la claridad para decidir nace del bienestar integral. Asigno mi tiempo como asignamos el capital: de forma deliberada, protegiendo y priorizando las cosas que son innegociables y confiando el resto a equipos extraordinarios. Creo que uno de los mejores indicadores de un líder no es cuánto controla, sino cuánto puede soltar.
R. ¿Qué consejo daría a los jóvenes dominicanos que desean construir patrimonio a largo plazo?
JT. Empezar ya. No hace falta mucho dinero; hace falta el hábito. Ahorrar primero, invertir ese ahorro, educarse financieramente y dejar que el tiempo trabaje. El interés compuesto premia más a quien empieza temprano que a quien empieza con más. El tiempo es el activo más valioso de un inversionista joven y es el único que no se puede comprar.


R. Si pudiera dejar una sola enseñanza a la próxima generación de empresarios dominicanos, ¿cuál sería?
JT. Propósito y horizonte. Propósito, porque los negocios que trascienden resuelven algo real para las personas y para el país; el resultado financiero es la consecuencia, no la meta. Y horizonte, porque la paciencia es la única ventaja que nadie puede copiarte: no depende de saber más, sino de aguantar más. Yo pienso en nuestras empresas mucho más allá de mí —la ambición no es ser relevantes este año, sino seguir siéndolo dentro de cien—. Cuando uno piensa en cien años, las decisiones de hoy cambian: se institucionaliza temprano, se elige mejor a los socios, se forma a la siguiente generación y se trabaja con el anhelo de construir un legado, no un negocio
Confesiones Íntimas
El liderazgo es… empatía que escucha, ejemplo
que inspira y palabra que se cumple.
Un libro… no puedo solo uno… de negocios: “Zero to One”, de Peter Thiel… y para distraerme yescapar del día a día, el realismo mágico y la fantasía, «Cien Años de soledad» y todas las de Gabriel García Márquez, y “The Lord of the Rings”, de J. R. R. Tolkien.
Un reto… mantenerte al día y en contexto en un mundo complejo que va tan rápido.
Un hábito… consumir información continuamente: libros, artículos, reportes, pódcasts…
Lugar para vacacionar… donde sea que esté tranquilo junto a mi familia.
Un pódcast… tampoco puedo darte solo uno: “Masters in Business”, “Acquired” y “The Drive”



