- ¿Qué lo llevó a elegir las finanzas como profesión y cómo ha evolucionado su visión del sector desde que comenzó su carrera?
Siempre me ha llamado la atención la capacidad que tienen las finanzas de transformar decisiones en oportunidades. Cuando uno entiende cómo funcionan las inversiones, cómo se administra el riesgo y cómo se evalúan las oportunidades, empieza a comprender que las finanzas están presentes prácticamente en todas las decisiones importantes de una empresa y de una persona.
Con el tiempo, mi visión ha evolucionado. Al inicio, probablemente me enfocaba más en los números y en los resultados. Con los años, he aprendido que detrás de cada número hay una persona, una empresa, un proyecto o un sueño. Y eso cambia mucho la manera de tomar decisiones.
Hoy veo las finanzas no solamente como una herramienta para generar rentabilidad, sino como un medio para construir confianza y ayudar a que las personas y las empresas puedan alcanzar sus objetivos.
- ¿Qué habilidades financieras cree que son indispensables para quienes aspiran a ocupar posiciones de liderazgo empresarial?
Un buen líder debe tener capacidad de análisis, criterio para tomar decisiones, visión de largo plazo y, sobre todo, capacidad para entender el contexto. La empatía, el respeto y la confianza son fundamentales para liderar de manera humana, especialmente en estos tiempos de cambios generacionales.
Y hay una habilidad que para mí es fundamental: saber escuchar. Un líder no puede tomar buenas decisiones si está desconectado de su equipo, de sus clientes y del entorno. El conocimiento financiero puede ayudarte a tomar una decisión; la capacidad de escuchar te ayuda a tomar la decisión correcta.
- Desde su posición como Vicepresidente Ejecutivo de Interval, ¿cómo utiliza su formación financiera para tomar decisiones estratégicas?
Mi formación financiera me permite analizar las decisiones desde diferentes perspectivas: el impacto en el negocio, el riesgo que implican, las oportunidades que pueden generar y, muy importante, el valor que aportan a nuestros clientes y a nuestras comunidades.
En Interval buscamos tomar decisiones que nos permitan crecer de manera sostenible, manteniendo siempre el equilibrio entre innovación, rentabilidad, gestión de riesgos y calidad de servicio.
Para mí, la estrategia también tiene mucho que ver con saber dónde queremos estar en el futuro y comenzar a tomar hoy las decisiones que nos permitan llegar allí. Y eso implica, en ocasiones, tener la disciplina de decir que no a oportunidades que pueden parecer atractivas en el corto plazo, pero que no necesariamente están alineadas con nuestra visión.


- ¿Cuáles son las principales características que han llevado a Interval a ser el puesto de bolsa de referencia nacional?
Una de las principales fortalezas de Interval ha sido la confianza que hemos construido con nuestros clientes, el servicio personalizado que ofrecemos y la autenticidad que refleja nuestra marca, que nos hace diferentes.
También ha sido fundamental el apoyo obtenido de nuestro accionista, el señor José Miguel González y de nuestro equipo. Contar con profesionales preparados, comprometidos y con una verdadera vocación de servicio. Otro elemento importante ha sido nuestra capacidad de entender que el mercado cambia y que nosotros también debemos hacerlo. Hemos procurado evolucionar, anticipando e identificando las necesidades de nuestros clientes y creando soluciones que respondan a una realidad en constante transformación.
Para nosotros, ser un referente significa ser una institución en la que nuestros clientes puedan confiar, que actúe con transparencia y responsabilidad, y que tenga la capacidad de acompañarlos en las diferentes etapas de sus vidas.
- Después de tantos años en el mundo financiero y empresarial, ¿qué significa para usted ser un buen administrador del dinero, del riesgo y de las oportunidades?
Desde mi perspectiva, ser un buen administrador significa entender que los recursos que manejamos no son simplemente números. Detrás de ellos hay esfuerzo, trabajo, expectativas y, sobre todo, el futuro de una persona, una familia o una empresa.
Administrar bien las inversiones implica tener disciplina y visión. Administrar el riesgo implica reconocer que no existe una inversión sin riesgo, pero que sí existen decisiones mejor informadas que otras. Y administrar las oportunidades implica saber identificar cuáles realmente tienen sentido y cuáles simplemente parecen atractivas en un momento determinado.
Con los años, he aprendido que no siempre la mejor decisión es la que genera el mayor resultado inmediato. Muchas veces, es la que permite construir algo sostenible, proteger lo que se ha logrado y crear nuevas oportunidades para el futuro.



