InicioEntrevistas-Portada-Fernando García & Laura Kim: El legado de Oscar de la Renta

Fernando García & Laura Kim: El legado de Oscar de la Renta

Adentrarse en un universo donde la memoria, la disciplina y la belleza se entrelazan para rendir homenaje a un visionario que cambió la forma de entender la elegancia. 

En este intercambio, también emerge la madurez de una dupla creativa que ha evolucionado a través de los años. La confianza, dicen, ha sido la piedra angular de un proceso colaborativo cada vez más honesto, eficiente y transparente. Esa capacidad de dialogar sobre fortalezas y debilidades sin reservas ni egos refleja una ética de trabajo que absorbieron del propio Oscar, para quien el respeto y la colaboración eran imprescindibles dentro de la casa. En esta conversación se deja entrever cómo esa cultura sigue siendo la base de su vínculo profesional.

Desde el inicio, Laura y Fernando se describen mutuamente con palabras que evidencian el complemento innato que Oscar supo ver desde el principio: emocional, dinámico y audaz; pragmática, arquitectónica y ligera. Este equilibrio, tan característico de su proceso creativo, se traduce en una metodología que combina reflexión y espontaneidad. Mientras Laura organiza el punto de partida entre telas, colores y texturas para que el equipo explore diversos caminos, Fernando inicia con un drapeado o una pintura que luego evoluciona en siluetas y bordados. Juntos tejen un lenguaje visual que honra la herencia del diseñador que los formó.

Ritmo: ¿Cómo imaginan que la moda se superpone en otros campos creativos en el panorama cultural actual?

Laura y Fernando: Obtenemos mucha inspiración del cine, la música, la gastronomía, el arte y los acontecimientos sociales que suceden en el mundo. Todos estos puntos culturales influyen en la vida de nuestros clientes y, por lo tanto, en la manera en la que diseñamos. 

R: ¿Qué les enseñó trabajar bajo su tutela estando tan cerca del proceso creativo?

L&F: Coinciden en que el aprendizaje fue total. Él no hacía distinciones entre lo grande y lo pequeño: todo debía hacerse con dedicación. Para Laura, el mayor regalo fue que siempre la empujaba a buscar “lo más nuevo”, pero sin perder nunca la esencia. Fernando recuerda su insistencia en la innovación constante: “siempre quería saber qué venía después”.

R: ¿Han visto cambiar su enfoque hacia la colaboración creativa a lo largo de los años diseñando colecciones juntos? 

L&F: Con los años hemos continuado conociéndonos mejor y hemos construido una relación de trabajo muy basada en la confianza. Podemos tener conversaciones honestas sobre las fortalezas y debilidades de cada uno, lo que ha hecho que todo nuestro proceso creativo evolucione para ser muy eficiente. 

R: ¿Hubo algún consejo o frase que aún guíe sus decisiones creativas?

L&F: Kim menciona una idea recurrente: avanzar siempre, pero con identidad. García, en cambio, guarda una frase simple que sigue siendo brújula: “viste la felicidad”. Dicen que en esas palabras está encapsulada toda su filosofía.

R: Si pudieran describir la identidad creativa del otro en tres palabras, ¿cuáles serían?

Palabras de Laura para Fernando: Emocional, dinámico y audaz.

Palabras de Fernando para Laura: Pragmática, arquitectónica y ligera.

R: ¿De qué manera definió Oscar su vínculo como dupla creativa?

L&F: Ambos sonríen. Cuentan que fue él quien, mucho antes que ellos mismos, vio la complementariedad. “Fue nuestro casamentero”, dice Fernando. Él entendió que sus fuerzas opuestas harían un equilibrio natural: fantasía y realidad, aspiración y funcionalidad.

R: ¿Cómo describen ese equilibrio creativo heredado de su maestro?

L&F:Kim representa la precisión del vestuario cotidiano; García, la magia nocturna. Para ellos, la lección está clara: “nada demasiado práctico inspira y nada demasiado fantasioso funciona”. Ese balance, afirman, lo aprendieron obsevando cómo Oscar lograba transformar la alegría en prendas usables.

R: ¿Qué papel jugó el color en su formación profesional bajo su guía?

L&F:Fernando lo resume con una imagen: “él vestía la felicidad”. Recuerdan cómo celebraba el color como símbolo de vida, optimismo y libertad. Ese atrevimiento cromático es uno de los códigos que más disciplinadamente han preservado.

R: ¿Qué valores humanos del fundador influyeron más allá del diseño?

L&F: Ambos responden sin dudar: el trato a la gente. Laura siempre admiró la atmósfera familiar dentro de la casa, una cultura de cercanía real. Fernando insiste en otra enseñanza esencial: el trabajo en equipo. “Alcanzar algo solo nunca tuvo para él el mismo significado”.

R: ¿Cuál es el primer paso en su proceso creativo cuando comienzan a idear una nueva colección?

Laura: Comienzo dando a cada miembro de nuestro equipo un punto de partida, ya sea una tela, un color, un estampado o una textura. Puede que no todos tengan sentido juntos, pero permiten que nuestro equipo siga sus propios caminos creativos, que al final terminan uniéndose de manera coherente en la colección.

Fernando: Mi proceso creativo, generalmente, comienza con un drapeado, o pintando y dibujando, lo que evoluciona hacia la creación de siluetas y bordados para la colección.

R: ¿Cuál es su recuerdo favorito trabajando junto a Oscar? 

Laura: Siempre me encantaba visitar a Oscar en la República Dominicana. Nos sentábamos a revisar bocetos de diseño en su casa de Punta Cana, y esos son algunos de mis recuerdos más preciados con él.

Fernando: En mis primeros días trabajando para Oscar, recuerdo haber hecho un par de muselinas que lo hicieron reír porque accidentalmente les faltaba una sisa o la abertura del cuello.

R: ¿Qué momento o colección sienten que definió mejor su identidad creativa en Oscar de la Renta?

Laura: Creo que, en mi caso, fue desarrollar los estampados florales que se han convertido en una parte muy arraigada de nuestras colecciones. Me encantan las flores y pasé bastantes años de mi infancia, desde los tres años, en clases de pintura floral. Oscar utilizaba flores en sus diseños, así que fue algo sobre lo que construí y que referencié aún más en nuestras colecciones.

Fernando: Para mí, fue nuestra colección Primavera 2019, presentada en una azotea en Spring Studios. Esa colección fue una en la que realmente sentimos que habíamos encontrado nuestro ritmo e identidad para la marca.

R: ¿Cómo integraron esos valores cuando les tocó liderar creativamente?

L&F:Se propusieron continuar esa atmósfera: respeto, escucha y colaboración. Dicen que la grandeza del fundador no estaba solo en su talento, sino en su manera de honrar a quienes lo rodeaban.

R: ¿Qué fue lo más desafiante de custodiar un legado tan reconocido?

L&F: El desafío –cuentan– estuvo en modernizar sin borrar. En mantener vivo un ADN sin convertirlo en un museo. En honrar la memoria desde la evolución, no desde la repetición.

R: ¿En qué momentos sintieron con más fuerza la presencia de su maestro en el trabajo que realizaron?

L&F:Ambos coinciden en las colecciones donde el color, las flores o la “joie de vivre” eran protagonistas. “Siempre que apostábamos por la alegría con sofisticación, sabíamos que estábamos dialogando con él”, comenta Laura.

R: ¿Qué significa para ustedes haber formado parte de la continuidad de su obra?

L&F:Guardan un silencio antes de responder. “Significa haber servido a algo más grande que nosotros”, dice Fernando. Laura agrega que fue un honor poder llevar su visión hacia nuevas generaciones sin perder de vista su esencia luminosa.

R: ¿Cómo describirían esa esencia que han intentado preservar durante tantos años?

L&F: Dicen que era una mezcla irrepetible: elegancia sin rigidez, fantasía sin exceso, color sin estridencia. Una sofisticación cálida, humana, profundamente vital.

R: ¿Qué legado creen que sigue vivo hoy gracias a la enseñanza recibida?

L&F:Responden que sigue viva la idea de que la moda puede ser alegre, femenina, moderna y atemporal. Que puede celebrarse la vida en cada prenda. Que la elegancia no es pretensión, sino actitud.

A lo largo de la conversación, se repiten los recuerdos más íntimos vinculados al maestro que los guio. Laura evoca las tardes de bocetos revisados junto a él en Punta Cana, momentos que guarda como los más preciados de su carrera. Fernando, por su parte, recuerda los días en que sus primeras muselinas despertaban la risa genuina de Oscar, pequeñas anécdotas que marcaron el inicio de un aprendizaje cercano y humano. Son memorias que demuestran cómo la enseñanza del diseñador trascendió la técnica para convertirse en vínculo, afecto y formación personal.

Cuando reflexionan sobre qué momentos definieron su identidad creativa dentro de la casa, ambos regresan a elementos profundamente asociados al ADN del fundador: las flores, la luz, la alegría. Para Laura, fue desarrollar los estampados florales una herencia ligada a su propia historia y al gusto del maestro lo que consolidó su voz. Para Fernando, la colección Primavera 2019 representó el instante en que sintieron haber encontrado su ritmo, una evolución natural del legado que honran con cada nueva propuesta. Así, las respuestas confirman que, más allá del tiempo transcurrido, la presencia de Oscar de la Renta continúa guiando su mirada, su sensibilidad y su propósito creativo.

Ismalay Liranzo
Ismalay Liranzo
Una muchachita vieja que le encanta escribir historias.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
-Publicidad -

WHISPERS

Banreservas cierra feria inmobiliaria en Madrid confinanciamientos por más...

La segunda edición de la feria en la capital española registró un crecimiento de 111% envolumen de negocios respecto...

MÁS HISTORIAS

- Publicidad -