InicioColumnistasSable: entre París, el Caribe y una nueva forma de vestir

Sable: entre París, el Caribe y una nueva forma de vestir

París le enseñó a observar la moda.

El Caribe le enseñó que quería contar con ella.

Aunque la historia de Sable comenzó a tomar forma durante los años en que su fundadora, Mariela Peña Barrios, estudiaba y vivía en la capital francesa, fue la distancia la que terminó acercándola a sus raíces. Lejos de República Dominicana, comenzó a mirar con otros ojos aquello que siempre había formado parte de su paisaje cotidiano: la humedad suspendida en el aire, el movimiento constante del mar, la forma en que el sol transforma las superficies y la relación tan natural que existe entre el cuerpo y la ropa en el Caribe.

Mientras París le enseñaba la importancia del detalle, la construcción y la intención detrás de cada pieza, también despertaba una necesidad más profunda: crear algo que fuera más allá de la estética. Así nació Sable, no solo como una marca de moda, sino como una plataforma para narrar emociones, recuerdos y experiencias a través de las prendas. Esa sensibilidad se refleja en cada aspecto de la firma.

Para Mariela, el proceso creativo suele comenzar con una sensación antes que con un boceto. Las telas son seleccionadas por la manera en que se mueven, envejecen y dialogan con el cuerpo. Materiales como lino, algodón orgánico, TENCEL™ y textiles reciclados forman parte de un universo donde la naturalidad y la autenticidad tienen un papel fundamental.

sable
Mariela Peña Barrios

Existe también una fascinación por las imperfecciones que deja el tiempo. Los acabados evocan la erosión de las piedras junto al mar, el brillo de las conchas, la textura de la arena o las huellas que deja el sol sobre las superficies. Cada detalle busca construir un lenguaje visual coherente con la esencia de la marca.

La experiencia parisina dejó una marca indeleble en su forma de crear. Allí comprendió que el verdadero lujo muchas veces reside en la capacidad de editar, de eliminar lo innecesario y permitir que una pieza respire. Sin embargo, también entendió que no quería construir una propuesta distante o fría. Sable encontraría su identidad en un equilibrio entre sofisticación y emoción, entre precisión y cercanía.

Esa visión cobra vida en colecciones como Lazos del Caribe, donde el territorio se convierte en inspiración sin caer en interpretaciones literales. Corales, tortugas carey, colores desgastados por el sol y tejidos que parecen moverse como agua sobre la piel traducen la experiencia de vivir rodeado de mar desde una perspectiva íntima y sensorial.

Hoy, la presencia de Sable en Nordstrom representa mucho más que un logro comercial. Es una oportunidad para ampliar la conversación sobre el diseño caribeño y demostrar que una marca nacida en República Dominicana puede ocupar espacios internacionales sin renunciar a su identidad.

Porque, al final, la propuesta de Sable no busca recrear una postal tropical. Busca transmitir una sensación. La de un Caribe donde la belleza vive en los detalles, en la memoria y en las historias que permanecen mucho después de que pasa la temporada.

La sofisticación no siempre se encuentra en lo extraordinario; muchas veces habita en aquello que conocemos de toda la vida y aprendemos a mirar de una forma distinta. Sable nace precisamente de esa idea. 

A través de una visión que conecta París con el Caribe, la marca transforma recuerdos, paisajes y emociones en piezas que celebran la permanencia por encima de la inmediatez. Su propuesta invita a redescubrir la belleza imperfecta de nuestro entorno y a entender el lujo desde un lugar más humano, sensorial y auténtico. 

Una conversación que resulta tan necesaria como inspiradora en la moda actual.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
-Publicidad -

WHISPERS

Banreservas cierra feria inmobiliaria en Madrid confinanciamientos por más...

La segunda edición de la feria en la capital española registró un crecimiento de 111% envolumen de negocios respecto...

MÁS HISTORIAS

- Publicidad -