La primera dama de la República Dominicana, Raquel Arbaje, nos habla sobre lo que significa para ella el legado de las creaciones de Oscar de la Renta, uno de los más grandes referentes de la elegancia y del talento dominicano en el mundo. Sus palabra nos llevan a través de un viaje de cómo la moda puede transformarse en un vehículo de identidad cultural y en un tributo vivo al legado de un hombre que llevó el nombre del país a los escenarios más prestigiosos del planeta.
Raquel, Oscar de la Renta es un símbolo universal de elegancia y también un orgullo dominicano. ¿Qué significado personal tiene para usted vestir sus diseños en escenarios nacionales e internacionales?
Vestir un diseño de Oscar de la Renta va, para mí, más allá de la moda. Es rendir homenaje a este dominicano inmenso y prolongar en el tiempo el que fuera su propósito vital: Demostrar el inagotable caudal de talento humano que posee la República Dominicana. Aquí y donde quiera que voy, portar una de sus creaciones me hace sentir que colaboro con mantener vivo su empeño en contagiar al mundo con la calidez caribeña y, específicamente, dominicana.
Su rol la coloca como una figura que proyecta la identidad del país ante el mundo. ¿Siente que al elegir piezas de Oscar de la Renta también está contando una parte de nuestra historia cultural?
Leí, en una ocasión, que la extraordinaria creatividad de Oscar de la Renta fue el resultado de su experiencia en casas de alta costura parisinas, donde se inició, y su herencia cultural. De esta opinión experta me gustaría destacar la notoria influencia que tuvo en él haber nacido en el Caribe. El uso del color en sus creaciones nos habla de su apego emocional y estético al paisaje criollo. Su paleta cromática es, por decirlo de alguna manera, su seña de identidad como diseñador, pero también como dominicano. Él resaltó siempre su condición de hijo de esta tierra, su apego a sus raíces. La universalidad del reconocimiento a su talento no debilitó nunca el vínculo con el país. Por eso, vestir sus piezas refuerza el papel que me ha tocado cumplir como primera dama; un papel que, como señalas, implica también representar lo dominicano, poner el énfasis en la caleidoscópica riqueza cultural que da forma a nuestra identidad.
Finalmente, como primera dama y como mujer dominicana, ¿cómo le gustaría que las nuevas generaciones recuerden a Oscar de la Renta y lo mantengan vivo como inspiración?
Me gustaría que los jóvenes lo recuerden como un dominicano que se sintió siempre orgulloso de serlo. Que amaba lo nuestro con gran intensidad y que convirtió su éxito en el exigente mundo de la alta costura internacional en una ventana hacia lo que somos como país y como pueblo. Aspiro a que, junto a admirar la exquisitez de su talento, las generaciones actuales y futuras tomen como referentes la confianza en nuestras capacidades que lo acompañó siempre, y su tesón en perseguir sueños y no desmayar hasta alcanzarlos.
Mantener viva la memoria de Oscar de la Renta es, sin lugar a dudas, recordar el orgullo por lo dominicano, pues el diseñador siempre destacó por su amor por la tierra que lo vio nacer y su compromiso inquebrantable por la elegancia y la excelencia. Raquel Arbaje aspira a que las futuras generaciones vean en él un ejemplo de perseverancia, confianza en el talento nacional y capacidad de convertir los sueños en inspiración universal, valores que siguen guiando su impacto cultural y humano significativo y que continúan iluminando su legado dentro y fuera de la República Dominicana.



