La filosofía de Saralina Dauhajre demuestra que la comida saludable no tiene por qué ser aburrida ni restrictiva. Para la chef y fundadora de Wholesome, el verdadero bienestar comienza cuando una alimentación equilibrada se convierte en un hábito sostenible y, sobre todo, en una experiencia llena de sabor.
La historia de Wholesome nació durante una etapa de su vida en Nueva York, donde descubrió Pret A Manger, un concepto de comida fresca y práctica tipo grab and go que la inspiró profundamente. Al regresar a República Dominicana notó la ausencia de una propuesta similar y decidió crear un espacio que ofreciera platos balanceados, nutritivos y deliciosos, elaborados con proteínas, vegetales y carbohidratos en las proporciones adecuadas.
Sin embargo, la inspiración fue mucho más personal que empresarial. Desde pequeña, Saralina enfrentó problemas de sobrepeso y pasó por numerosas dietas. Esa experiencia le enseñó que las soluciones temporales no generan cambios duraderos y que el verdadero bienestar se construye a partir de hábitos saludables. Por ello, su objetivo nunca fue crear un restaurante que transmitiera la sensación de estar a dieta, sino una propuesta gastronómica que las personas disfrutaran todos los días mientras alcanzaban sus metas de salud.
“Esa visión nace de mi propia historia. Las dietas son temporales, pero los hábitos son los que realmente transforman la salud”, afirma.
Lejos de intentar convencer a sus clientes con discursos sobre nutrición, Saralina decidió que la mejor estrategia era dejar que el sabor hablara por sí solo.
Desde el inicio apostó por recetas abundantes, satisfactorias y con sabores familiares para el paladar dominicano, reinterpretando la cocina criolla bajo una perspectiva más saludable sin perder su esencia.
Uno de los momentos que más marcó su trayectoria ocurrió cuando su padre probó la comida por primera vez y le dijo: “Esta comida va a funcionar. Uno come y puede seguir trabajando”. Aquellas palabras se convirtieron en una filosofía para la marca. Más que ofrecer alimentos saludables, Wholesome busca servir platos que aporten energía y permitan continuar con el ritmo diario sin la sensación de pesadez.
Mantener un menú innovador también forma parte de esa filosofía. Aunque existen recetas que los clientes consideran imprescindibles, el equipo desarrolla constantemente nuevos platos, experimentando con ingredientes y técnicas sin perder la identidad que caracteriza al restaurante. La innovación, explica, siempre debe convivir con los clásicos que forman parte de la rutina de sus comensales.
Detrás de la chef también existe una empresaria que ha aprendido que el éxito depende, en gran medida, del equilibrio personal. Entrenar varias veces por semana, dormir mejor, cuidar su alimentación y compartir tiempo con su familia forman parte de su rutina. Hoy entiende que descansar no representa una pausa en el trabajo, sino una herramienta indispensable para liderar con claridad.
Incluso admite, entre risas, que su mayor gusto “menos wholesome” consiste en ver realities en Netflix para desconectar completamente de las responsabilidades. Para ella, el bienestar también implica regalarse pequeños momentos de ocio sin culpa.
A la hora de cocinar, hay dos ingredientes que nunca faltan en su cocina: el aceite de oliva extra virgen y las hierbas frescas. Ambos, asegura, tienen el poder de transformar cualquier preparación sin recurrir al exceso de sal o alimentos ultraprocesados, reafirmando que la buena cocina comienza siempre con ingredientes reales y de calidad.
Wholesome Lentil Salad


Rinde: 4 porciones
Ingredientes
Para la ensalada
1 taza de lentejas pardinas secas
3 tazas de auyama, cortada en cubos de ¾» (puede ser batata americana)
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto
⅓ taza de piñones (puede ser almendras)
½ taza de perejil fresco, picado
Ralladura de ½ limón amarillo (opcional, pero aporta frescura)
Para la salsa de tahini
¼ taza de tahini
2 cucharadas de jugo de limón amarillo
1 diente de ajo pequeño, rallado o machacado
1 cucharadita de miel
2 cucharadas de agua (más si es necesario)
1 cucharada de aceite de oliva
½ cucharadita de sal
Pimienta negra recién molida
Preparación
1. Cocinar las lentejas: Lavar las lentejas y cocinarlas en abundante agua durante 20-25 minutos, hasta que estén tiernas pero aún firmes. Escurrir y dejar enfriar.
2. Asar la auyama: Precalentar el horno a 425 °F (220 °C). Mezclar la auyama con el aceite de oliva, sal y pimienta. Hornear durante 25-30 minutos, volteando a mitad de cocción, hasta que esté dorada por
los bordes y tierna. Dejar enfriar ligeramente.
3. Tostar los piñones: En un sartén seco, cocinar los piñones a fuego medio durante 3-5 minutos, moviéndolos constantemente hasta
que estén dorados.
4. Preparar la salsa: Batir el tahini con el limón, ajo, miel, aceite de oliva y sal. Agregar el agua poco a poco hasta obtener una consistencia cremosa y fácil de servir
5. Armar la ensalada: En un bol grande mezclar: las lentejas, la auyama asada, el perejil, la ralladura de limón. Agregar aproximadamente tres cuartas partes de la salsa y mezclar suavemente. Terminar con los piñones tostados y un poco
más de perejil.


Servir el resto de la salsa aparte.
Tip Wholesome
Esta ensalada está incluso más rica después de reposar 20-30 minutos, ya que las lentejas absorben parte del aderezo y todos los sabores se integran. Se sirve a temperatura ambiente, por lo que es ideal para preparar con anticipación.



