Texto: Luisanna Carrasco ::: Fotografía: Fuente externa
La literatura es una expresión artística en la cual el lenguaje funciona como la herramienta principal para exponer las ideas, los sentimientos, las historias y los hechos reales o ficticios. Se le considera un arte por la gran capacidad que poseen los autores para crear mundos imaginarios a través de las palabras escritas en el papel.
Está relacionada con la construcción de la identidad cultural a través de la elaboración de mundos ficticios o la narración de hechos que han marcado la historia de los pueblos. Al emplear el lenguaje como expresión cultural dentro de la misma literatura, esta permite explorar los procesos identitarios que construyen la forma de ver el mundo que rodea a la sociedad.

La literatura es un espejo en el cual se reflejan las realidades sociales, históricas y culturales de un pueblo en un momento dado. Allí se ven representadas las costumbres, tradiciones y conflictos de una época. Contribuye a crear un sentido de pertenencia y cohesión social.
Sus narrativas, personajes y escenarios, nos ofrecen una mirada más profunda e íntima a nuestras raíces, costumbres, valores y aspiraciones como pueblo.
A través de los personajes y sus acciones, la literatura transmite valores, creencias y normas que moldean la visión que tenemos del mundo y nuestra identidad. Los héroes literarios se convierten en modelos a seguir, mientras que los villanos nos ayudan a comprender y rechazar ciertos comportamientos.

Este tipo de arte es el responsable de la creación de mitos y leyendas que forman parte del folklore popular de los pueblos. Un ejemplo vivo de ello es la mítica figura de la Ciguapa en República Dominicana o la wJupías, figuras fantasmales que se han mantenido vivas a través de los cuentos y leyendas.
Dentro de los relatos se transmiten conocimientos ancestrales, explican fenómenos naturales y refuerzan la identidad cultural, Estas obras literarias actúan como cápsulas del tiempo que preservan la memoria histórica de un pueblo. Al narrar hechos pasados y las experiencias de nuestros antepasados, contribuyen a mantener viva la identidad cultural.
En Occidente, las epopeyas homéricas, los dramas de Shakespeare y las novelas de Cervantes sirven como ejemplos de cómo la literatura ha moldeado la identidad cultural.

Mientras que los escritos de Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Ernest Hemingway, Ernesto Sabato, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Federico García Lorca, William Fulkner, entre otros autores, han contribuido a la construcción de la identidad cultural, relatando en las páginas de sus libros hechos y vivencias de épocas de guerra y las dictaduras en tiempos difíciles de Latinoamérica.
Al igual que los escritos clásicos, la literatura indígena preserva las tradiciones orales, los mitos y las cosmovisiones de los pueblos originarios, fortaleciendo su identidad y resistencia cultural.
La literatura es un vehículo poderoso para la construcción y transmisión de la identidad cultural, un legado que continua de generación en generación y que nos conecta con nuestras raíces y con los demás.



