Nada resulta más excitante que aventurarse a lo alternativo. Bueno, vamos, que si de experiencias que rompen el molde se trata, el arquitecto, interiorista y productor de eventos dominicano Rodolfo Madera es el perito.
Sus platos de estilo alemán y comida tailandesa, insignia del establecimiento, invitan al comensal a embarcarse en un viaje de sabores por aquellas tierras de exquisita culinaria.
Es lindo pensarla como la tierra de la Natividad y de gran significado para los cristianos, pero poder transitarla, avecinados los días conmemorativos del nacimiento, es mucho más hermoso, pues se respira una brisa fresca con “olor y sabor a Navidad”.
Todos los puntos de su vida se conectan, creando la línea perfecta que lo ha guiado desde la música hasta la gastronomía, prácticamente sin pausa alguna.
Eleomar logra cristalizar sus pinturas cuando se siente en su propia ‘burbuja individual’; sonidos naturales, música que lo eleven e imágenes que le den vida a sus personajes.
La sonrisa y trato humano de su personal es la bienvenida al centro que cuenta con jacuzzi y sauna de última generación para completar los servicios que ofrece.
Una copa de vino, cava o champagne. Un trago de whisky o ron... un buen puro para cerrar o acompañar los sorbos. ¿Es usted de los que encuentra placer en estos regalos de la vida?
Con diversos sabores y sensaciones, así es el más aclamado de La Placette: el tartar de atún, uno de los platos que permaneció en el reelaborado menú del Lounge & Garden.
El “Centenary Tree Canopy Walkway” es un nuevo puente curvo de acero y madera que zigzaguea subiendo y bajando por una frondosa plantación de árboles, destinada a estudios científicos o arboreto, y cuyo recorrido transcurre por encima y a través de las copas, en ocasiones acariciadas por la neblina y las nubes bajas.