Fotografía: Cortesía de Qik
La familia Grullón ha sido un pilar en la historia de la banca dominicana, y hoy, ese legado de innovación continúa con Qik, el primer neobanco del país. Liderado por Arturo Grullón Finet, este proyecto digital no solo busca modernizar el sector financiero, sino también democratizar el acceso a los servicios bancarios para un mayor número de dominicanos.
Para Arturo Grullón, continuar con un legado familiar arraigado en la banca dominicana conlleva una responsabilidad inmensa y la oportunidad de transformar la manera en que se vive la banca en el país, otorgando un servicio totalmente digital con calidad mundial, que logre ampliar la bancarización a la mayor cantidad de dominicanos posible.
“En lo personal, me motiva el hecho de que, para mí, la innovación no es un lujo, sino una obligación para el progreso de nuestro país y quiero asegurarme de que este emprendimiento que me han confiado refleje nuestra misión de empoderar a las personas a través de la banca digital”, expresa Grullón.
Contrario a la perspectiva que tienen muchos sobre el sistema financiero que solo se trata de números, Arturo explica que su mayor aprendizaje dentro de las finanzas es que se trata de personas. Por eso, en Qik rompen con los modelos tradicionales y construyen equipos con propósito.
“Rompemos a diario con modelos tradicionales, escuchando con humildad, desafiando la expresión ‘siempre se ha hecho así’ y construyendo equipos que crean en un propósito más grande que ellos mismos. La innovación sostenible nace de la valentía de poner al cliente en el centro, incluso cuando bancarizar significa cambiar todo lo que creíamos que era la banca”.


Qik realza la banca dominicana al nivel regional
Qik, primer neobanco de la República Dominicana y banco 100 % digital, se inscribe en un modelo que ya ha probado su éxito en América Latina, Europa y Estados Unidos, demostrando que el usuario financiero actual busca nuevas formas de hacer banca.
“Esto indica que los niveles de solvencia patrimonial y seguridad de nuestro sistema financiero tradicional colocan a la banca dominicana como un ejemplo regional. Y en el caso de República Dominicana, contamos con el respaldo de nuestra casa matriz, Grupo Popular, uno de los principales grupos económicos y financieros del país”.
Grullón destaca que vivimos en un mundo totalmente interconectado, y que en Qik se han apalancado de herramientas tecnológicas y analítica avanzada para garantizar la seguridad de las transacciones, incluyendo métodos seguros de identificación y autenticación. Las actividades de sus clientes se concentran en un solo canal y dispositivo autenticado, lo que permite proteger mejor a los usuarios, conocer su comportamiento habitual y anticiparse a eventos de riesgo. Además, su infraestructura tecnológica cuenta con fuertes niveles de seguridad y un riguroso proceso de selección de proveedores, asegurando la protección de los datos de cada usuario.
Rompiendo el mito para innovar
Uno de los desafíos más arduos para Qik, según Arturo, ha sido dejar atrás la mentalidad del “siempre se ha hecho así” y construir una confianza sólida en lo digital mientras se educa al cliente.
“La verdad es que cada desafío nos impulsa a ser más claros en nuestra visión y firmes en nuestro propósito. Ser pioneros significa estar dispuestos a equivocarnos, aprender y mejorar cada día para entregar una banca que verdaderamente suma valor a la vida de las personas”.
Un legado de liderazgo con propósito
La vocación de Arturo Grullón Finet ha sido moldeada por referentes inspiradores dentro y fuera de su familia. Menciona a don Alejandro E. Grullón E. y don Manuel A. Grullón, de quienes aprendió que la banca transforma comunidades. Aunque no trabajó directamente con ellos, valora el ejemplo del equipo ejecutivo del Banco Popular, incluyendo a Christopher Paniagua, Antonia Antón de Hernández, Juan Lehoux y Manuel E. Jiménez F., así como a su hermano René Grullón. Pero su mayor inspiración es su padre, Arturo Grullón Espaillat, de quien aprendió que innovar no basta si no se hace con propósito e impacto real en las personas.


