Julinna Staffeld es la directora ejecutiva del Banco de Alimentos de República Dominicana. Las causas sociales siempre han regido como norte en su vida. Servir a los demás es algo que ha ocupado una parte fundamental en su entorno. Independientemente de los roles que ha desempeñado en el área laboral, Staffeld nunca ha sido indiferente a las necesidades de los más vulnerables. Es por ello que ha tomado cada oportunidad que le ha brindado la vida para ayudar a quienes más lo necesitan.
La hambruna es un mal que ataca a todas las sociedades a nivel mundial, y República Dominicana no está exenta de ello. Julinna cree que todavía en el país falta mucho por hacer, como lo es poner atención al 14 % de la población que se encuentra en inseguridad alimentaria y al 6.3 % que padece hambre. Por tanto, desea una mayor participación tanto del sector público como del privado para reducir la pérdida y desperdicio de comida. Asimismo, fomenta la participación de empresas que componen la cadena de suministro de alimentos para que se vinculen activamente al fortalecimiento del Banco de Alimentos.
La misión principal del Banco de Alimentos de República Dominicana, y por la cual Julinna lucha día tras día, es tratar de rescatar los alimentos que están próximos a vencer o que pierden valor comercial, pero que están aptos para el consumo humano, y de esta manera sean aprovechados en favor de las organizaciones que atienden personas con inseguridad alimentaria.


“Desde que comencé a dirigir el banco, hemos crecido más de un 850 % en kilos rescatados y donados, en cantidad de personas e instituciones atendidas y en nuestras operaciones en general. Al día de hoy, cada mes impactamos a más de 20,000 personas a través de casi 200 organizaciones con inseguridad alimentaria”, manifestó Staffeld.
Para Julinna, dirigir el Banco de Alimentos ha sido una de sus mayores bendiciones, ya que surge en un momento muy oportuno porque coincide con importantes transformaciones en el ámbito familiar. Debido a que sus hijos mayores son independientes y su hija menor estudia en el extranjero, tiene mucha libertad para sus labores empresariales y valora con más intensidad los encuentros familiares.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta esta entidad son las limitaciones financieras, ya que son un problema persistente. El Banco de Alimentos de República Dominicana requiere de fondos para los costos operativos, la compra de alimentos, la sostenibilidad de las operaciones y el mantenimiento de las instalaciones. Las donaciones monetarias son increíblemente valiosas, ya que ofrecen flexibilidad, y permiten asignar recursos donde más se necesitan en un momento dado.
Otro reto con el que luchan día tras día es el problema de suministro, ya que se enfrentan a las situaciones con suministros inconsistentes, lo que puede provocar escasez de artículos claves, necesarios para asegurar dietas balanceadas. La capacidad de almacenamiento es un desafío permanente, ya que se debe contar con el espacio adecuado para almacenar de manera segura artículos perecederos y no perecederos. El almacenamiento limitado puede resultar en el desperdicio de alimentos o en la imposibilidad de aceptar donaciones más grandes.


Gracias a su ardua labor, el Banco de Alimentos recibió el premio Brugal Cree en su Gente y el Gran Premio Jorge Arzeno Brugal por Innovación social. Igualmente, la Medalla al Mérito Freddy Beras Goico en reconocimiento por su trabajo solidario. Mientras que The Global FoodBanking Network los reconoció como el banco de América Latina que mayor aporte hace a la nutrición de los beneficiarios, ya que más del 60 % de las donaciones las componen los productos del agro, tales como frutas, verduras, tubérculos y vegetales.
“El rescate del agro se ha incrementado, ya que hemos conseguido con nuestros aliados estratégicos la instalación de un cuarto frío industrial para aumentar la capacidad de conservar las frutas, verduras y productos que requieren cadena de frío, así como dos nuevos camiones para fortalecer las rutas de recolección en los campos e invernaderos para aprovechar las mermas agrícolas y lograr que cumplan su función de alimentar”, manifestó Julinna Staffeld.



