Ubicado al sur de la cordillera del Cáucaso, la República de Georgia, el país natal de su alteza real Ugo Bagrationi, es una joya situada en el límite entre Europa y Asia. Rica en cultura e historia y con una impresionante geografía, es esta cuna de la dinastía real más antigua de Europa.
Cada quien tiene lo que tiene. Evelyn Díaz es una mujer disciplinada y cariñosa a la vez, así fue criada y de esa manera guía al pequeño Lucas, de quien disfruta todos los momentos a magna plenitud, besos, abrazos y sonrisas provocan los deberes y obligaciones con él… entrega total, tanto que decidió hacer una pausa en el aspecto profesional para regalar todas sus fuerzas a esa personita tan significativa. Esta etapa de la comunicadora, no muy conocida por muchos, hoy abarca estas líneas que exaltan un ser tan especial como mamá.
En sus años de estudiante, el futbol americano y el beisbol ocupaban espacios en su agenda pero, sus orígenes le hacían inclinar la balanza hacia el deporte que caracteriza a su país de procedencia y que corre por el torrente de quienes tienen raíces quisqueyana.
En esta edición nos convertiremos en el espejo de la hermosa amazona amante de la moda, quien hoy ve en ella despertar la más importante de las herencias generacionales más recientes de la dinastía Grimaldi: el carisma, la naturalidad y la magia de vivir libre "a pesar de la corona".
Durante su trayectoria ha forjado un camino que le ha llevado a distintos escenarios. El cine, la televisión, el estudio de grabación, son solo algunos medios para expresar el arte que pulula por sus venas. Sin embargo, la música es su pasión, su cómplice, su mejor manera de entregarse…
Con su talento, ha ido conquistando, poco a poco, todos los escenarios que se ha propuesto, teniendo en su haber una filmografía envidiable y las mejores críticas para sus trabajos.
A Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana, le bastó un primer viaje en 1994, a través de un intercambio cultural, donde vivió con la familia Montás, en Madre Vieja, en la provincia de San Cristóbal, para enamorarse del país, su música, su lenguaje, la diversidad de hábitats, el sentido del humor e idiosincrasia de los dominicanos.
Su presencia es difícil de ignorar y, cuando se le escucha, contagia una sensación de vitalidad, seguridad y pasión. Totalmente auténtica, no solo en su imagen y forma de vestir, sino en su forma de hablar de la vida y, sobre todo, de vivirla.