“Me define escuchar, construir equipos de alto impacto y mantener los pies en la tierra”
En apenas unos años, Arajet ha pasado de ser una apuesta audaz a convertirse en símbolo de una nueva etapa para la aviación regional. Detrás de este proyecto está Víctor Miguel Pacheco, un empresario que decidió desafiar las limitaciones históricas del mercado aéreo caribeño para construir una aerolínea con visión continental. En esta conversación, comparte las claves de su liderazgo, las lecciones que heredó de su familia y la convicción que lo impulsa a posicionar a República Dominicana como un punto estratégico de conexión para América.


Entevista. Joel Peralta Fotos. Simón Espinal Estilismo. Mariela Peña Agradecimientos. Manuel Luna Locación. Oficinas de Arajet
“Lo que hace que una experiencia de viaje sea memorable es fundamentalmente el servicio”.
Hay líderes que construyen empresas y otros que impulsan transformaciones capaces de redefinir industrias enteras. Víctor Miguel Pacheco, CEO de Arajet, pertenece a esta última categoría. Con una mirada que combina visión empresarial, arraigo familiar y una fe inquebrantable en el potencial del país, ha convertido a Arajet en una de las iniciativas más ambiciosas del Caribe. En esta entrevista, reflexiona sobre el legado que lo inspira, los desafíos de emprender desde cero y su apuesta por conectar a la región bajo una nueva lógica aérea.
“De mis padres aprendí que la superación y el éxito no son golpes de suerte, sino una suma de sacrificios silenciosos, y que el fin ulterior del trabajo no era solo producir dinero; era construir reputación, servir, abrir caminos para otros”.
RITMO: ¿Quién es Víctor Miguel Pacheco, más allá del CEO? ¿Qué lo define como líder hoy?
VÍCTOR PACHECO: Más allá del CEO, soy un dominicano profundamente orgulloso de sus raíces, un hombre de fe y de familia que cree que los sueños grandes se pueden lograr con trabajo y visión.
Como líder, me define escuchar, construir equipos de alto impacto y mantener los pies en la tierra. Uno puede tener una visión muy ambiciosa, pero sin humildad, sin trabajo constante y sin gente buena alrededor, esa visión no despega. Por eso me guío por la disciplina, la fe, la perseverancia y la responsabilidad de saber que cada decisión que tomamos en Arajet impacta no solo a una empresa, sino a un país.


R: Lo que vivimos en nuestra infancia influye mucho en quienes somos en la adultez. ¿Qué recuerdos de su niñez marcaron su manera de entender el éxito y el trabajo?
VP: Toda mi niñez y adultez en materia de trabajo fue muy marcada por mi abuelo, Víctor Méndez Capellán. Crecí viendo que para lograr los sueños hay que trabajar mucho, y con sentido humano. Además, durante esa infancia aprendí que el trabajo puede ser un motor de unión familiar. Así lo fue en mi casa con mis abuelos, y siguió con mi mamá y mis hermanos.
En mi familia siempre tuvimos ejemplos de mucho esfuerzo, de cumplir con la palabra empeñada, de asumir compromisos y verlos cumplirse.


Recuerdo las historias de mi abuelo, como aun superándose profesional y económicamente nunca olvidó sus raíces y nunca dejó de tener presente que su principal vocación era la de servir.
De mis padres aprendí que la superación y el éxito no son golpes de suerte, sino una suma de sacrificios silenciosos, y que el fin ulterior del trabajo no era solo producir dinero; era construir reputación, servir, abrir caminos para otros.
Eso marcó mucho mi forma de ver la vida. Para mí, el éxito tiene sentido cuando trasciende lo personal.


R:¿Qué significa llevar sobre sus hombros los valores de alguien tan querido como su abuelo don Víctor Méndez Capellán?
VP: Es un honor y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad.
Mi abuelo fue una guía, una inspiración y un ejemplo de que, con carácter, visión y honestidad, se puede construir una vida que deje huellas. Él venía de una historia de esfuerzo inmenso y logró convertirse en un referente empresarial dominicano.
Llevar sus valores significa honrar lo esencial: trabajar con seriedad, cumplir la palabra, tratar a las personas con respeto y nunca olvidar de dónde uno viene.
Arajet también tiene mucho de ese legado: la idea de demostrar que, desde República Dominicana, se pueden hacer cosas grandes, competitivas y con impacto continental.




R: ¿Qué decisiones personales considera que definieron el rumbo de su carrera?
VP: La primera fue atreverme a emprender. Hay momentos en los que uno tiene que decidir si se queda en lo conocido o si apuesta por una visión que todavía nadie ve completa. Yo me pude haber quedado trabajando en la empresa familiar, y eso no tenía nada de malo. Pero en contra de la voluntad de mi abuelo, que se puso bravo conmigo, (se ríe), decidí emprender.
Otro factor fundamental que definió mi carrera fue mi esposa, Dinorah. Dino fue mi compañera de mil batallas, ella me apoyó, ella hipotecó hasta la ropa porque creyó en mí, me dejó volar, y me acompañó en ese vuelo hasta que finalmente lo logramos, luego de muchos sacrificios, lágrimas, noches sin dormir y un sinnúmero de cosas que me hacen hoy admirar a la compañera de vida que tengo.
Otra decisión importante fue rodearme de personas altamente capaces en distintas áreas. En la aviación no hay espacio para la improvisación: necesitas talento, experiencia, rigurosidad y una cultura de seguridad.
Y, finalmente, decidir creer en República Dominicana. Muchos proyectos buscan mirar hacia fuera para crecer; yo siempre he creído que desde aquí también podemos conectar al mundo.
“Llevar los valores de mi abuelo significa honrar lo esencial: trabajar con seriedad, cumplir la palabra, tratar a las personas con respeto y nunca olvidar de dónde uno viene”.


R:¿Cómo nace la idea de Arajet y qué vacío identificó en el mercado?
VP: Arajet nace de una pregunta muy sencilla: ¿por qué a los dominicanos y a la diáspora dominicana les cuesta tanto moverse, viajar en avión, venir a su país, o viajar por el Caribe? Durante años, viajar desde y hacia República Dominicana podía ser costoso, complicado o depender de conexiones poco eficientes.
Vimos un vacío claro: hacía falta una aerolínea dominicana moderna, segura y con vocación regional. Una línea aérea que no solo trajera turistas, sino que también permitiera a los dominicanos viajar más, visitar familia, hacer negocios y descubrir nuevos destinos.
R: En la actualidad tienen múltiples rutas a distintos países. ¿Cómo redefine Arajet la forma en que se conecta el Caribe con el resto del mundo?
VP: Arajet está cambiando la lógica de la conectividad en el Caribe y en todo el continente. Históricamente había que hacer conexiones largas y costosas. Nosotros estamos trabajando para que República Dominicana sea ese punto natural de encuentro.
Desde Santo Domingo y Punta Cana estamos construyendo una red que conecta ciudades de Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe. Nuestro propósito es que el pasajero vea a República Dominicana no solo como destino final, sino como una puerta de entrada al continente.


“Crecí viendo que para lograr los sueños hay que trabajar mucho, y con sentido humano”.
R: ¿Qué papel juega la conectividad aérea en el crecimiento sostenido del turismo en la República Dominicana?
VP: La conectividad aérea es vital. Un destino turístico puede tener playas hermosas, cultura, gastronomía y hospitalidad, pero si llegar es difícil o costoso, el crecimiento se limita.
Cada nueva ruta abre una oportunidad: más visitantes, más empleos, más ocupación hotelera, más consumo local y más inversión. La aviación es una herramienta de desarrollo económico. En un país como República Dominicana, conectar mejor significa competir mejor.


R: ¿Cuál ha sido el momento más desafiante desde el lanzamiento de la aerolínea?
VP: ¡Bueeeeennnnooooo! ¿Por dónde empiezo? No hay uno. La aviación es un sector que desafía constantemente. Hemos vivido cada día con un desafío o una crisis diaria. Que si Open Skies, que si la Ley de Aviación, que si el alza de los combustibles, que si en el país no había suficiente personal y un largo etcétera infinito. Lanzar una aerolínea no es solo comprar aviones y vender boletos. Es levantar una operación segura, eficiente, regulada, con equipos entrenados, socios estratégicos y una propuesta que el mercado entienda.
También ha sido desafiante cambiar percepciones. Había quienes pensaban que desde República Dominicana no se podía construir una aerolínea regional de clase mundial. Para mí, ese reto ha sido una motivación.
“Uno puede tener una visión muy ambiciosa, pero sin humildad, sin trabajo constante y sin gente buena alrededor, esa visión no despega”.
R:¿Qué busca hoy el viajero internacional cuando elige el Caribe como destino?
VP: El viajero lo primero que busca es una buena oferta, y nosotros queremos brindarle el mejor valor por su dinero, “Best Value for your Money”. El viajero quiere playa, buen clima y descanso, pero también quiere experiencias reales y memorables que comienzan con un buen vuelo y terminan con un buen vuelo para regresar a casa.


R: Más allá del traslado, viajar es una forma de descubrir el mundo y también de descubrirse. ¿Qué cree que realmente transforma un viaje en una experiencia memorable?
VP: Lo que hace que una experiencia de viaje sea memorable es fundamentalmente el servicio. Lo que el pasajero recuerda al terminar su viaje es como lo hicimos sentir: una conversación, una sonrisa, ese servicio que los dominicanos saben ofrecer tan bien.
En Arajet transportamos pasajeros, sí, pero detrás de cada asiento hay historias: familias que se reencuentran, jóvenes que estudian, emprendedores que hacen negocios, turistas que descubren nuestro país por primera vez.
R: ¿Cómo ha cambiado su forma de viajar a medida que ha evolucionado profesionalmente?
VP: Antes viajaba con una mirada más personal. Hoy viajo observando detalles: cómo funciona un aeropuerto, cómo se mueve la gente, qué valora un pasajero, qué puede mejorar una aerolínea.
La experiencia profesional me ha enseñado a ver el viaje como un sistema completo. Desde que una persona compra un boleto hasta que llega a su destino, hay cientos de detalles que pueden hacer la diferencia. Viajar me sigue emocionando, pero ahora también me educa.


“En la aviación no hay espacio para la improvisación: necesitas talento, experiencia, rigurosidad y una cultura de seguridad”.
R: ¿Cómo imagina la República Dominicana como destino turístico en los próximos 10 años?
VP: La imagino como el nuevo Hub Aéreo del Continente Americano, con un turismo vibrante y conectividad directa a todos los países de América. República Dominicana ya es una potencia turística, pero todavía tiene muchísimo potencial por desarrollar: turismo cultural, de lujo, deportivo, ecológico, de ciudad, de negocios, gastronómico y de experiencias.
En diez años veo un país que no solo recibe turistas, sino que lidera la conversación turística del Caribe. Un destino país en el que sus polos turísticos como Santo Domingo, Punta Cana, Puerto Plata, Santiago, Samaná, La Romana, Miches, Pedernales se complementan y que estén conectados por la vía aérea.
R:¿Qué consejo le daría a alguien que sueña con construir algo grande desde el Caribe?
VP: Le diría que no subestime su origen. Venir del Caribe no es una limitación; es una ventaja si uno entiende su cultura, su ubicación y su capacidad de conectar mundos.
También le diría que soñar grande requiere trabajar en grande. La visión es importante, pero la ejecución lo es todo. Hay que prepararse, ser disciplinado, aprender de los errores, buscar buenos socios y tener paciencia. Y, sobre todo, le diría que construya con propósito. Cuando uno construye solo para uno mismo, el cansancio pesa más. Cuando construye para su país, para su gente y para abrir caminos, la energía se renueva.


Confesiones Íntimas
Un destino para vacacionar…
Llao Llao en Bariloche.
La familia es…
Mi raíz, mi equilibrio y mi mayor motivación.
El trabajo…
Una forma de servir, construir y disfrutar vencer retos, y dejar legado.
Un libro…
“Padre Rico, Padre Pobre” de Robert Kiyosaki.
Una canción…
“La bondad de Dios”.
Playa o montaña…
Playa, sin pensarlo mucho. Aunque la montaña también tiene su magia.



