RITMO DEL ARTE.

Texto: María Santana Fotos: Fuente externa
¿Se imaginan cuántos hallazgos puede aportar una escultura realizada ocho siglos atrás? Esta es la situación que enfrenta un equipo de restauradores, investigadores y técnicos que llevan a cabo la reconstrucción del Pórtico de la Gloria, la fachada más emblemática de la Catedral de Santiago de Compostela, en Galicia España.

En la primera restauración de esta obra, maestra realizada por la Fundación Barrié y la Fundación Catedral y coordinado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE); han podido descubrir desde los materiales utilizados en la construcción de la misma por el Maestro Mateo, entre 1168 y 1188; hasta los que usaron en las modificaciones que ha sufrido esta fachada.

Han sido descubiertas cuatro intervenciones y un gran número de retoques puntuales, con motivos decorativos, estampillados y en relieve, realizados mediante la aplicación de láminas metálicas sobre los mantos y túnicas.
El trabajo de “resurrección” de la histórica escultura se lleva a cabo desde 2009 y analiza las causas del deterioro que ponen en riesgo la conservación de esta importante portada; arrojando descubrimientos interesantes en cuanto a los materiales que usaban en cada época.

José María Arias Mosquera, presidente de la Fundación Barrié, reconoce que el camino ha sido “muy largo y lleno de dificultades” pero muestra su satisfacción por haber conseguido centrarse en lo principal: “concienciar que la cultura es indispensable”.
Los detalles del adelanto del arduo trabajo fueron revelados en la sede del Consello da Cultura Galega. A través de los siglos se ha cambiado el programa iconográfico de la fachada, considerada clave de la Historia del Arte y que en un momento se consideró perdida.
Una obra con mucha historia
El Pórtico de la Gloria es una construcción basada en tres arcos, siendo mayor el central. Su iconografía se basa en el Apocalipsis de San Juan.

En el tímpano del gran arco central aparece Cristo en majestad rodeado del Tetramorfos además de una serie de ángeles con los instrumentos de la pasión: la Columna, la Cruz, la Corona de Espinas, los Cuatro Clavos y la Lanza; un Pergamino (sentencia de Pilatos) y una Jarra (lavatorio de manos) , y por último una caña, esponja y un pergamino.
Rodeando a los Evangelistas aparece una multitud de personajes de menor tamaño que representan a las 12 tribus de Israel y la turba celeste. Por encima, en una de las arquivoltas aparecen los 24 ancianos con instrumentos musicales como e indica en el Apocalipsis. Son éstas figuras de gran realismo y movilidad. Incluso, los ancianos músicos hacen escorzos con sus cabezas para poder mirarse.



