Dentro del mercado de la importación automotriz en República Dominicana, el apellido Bellapart mantiene un peso propio. La historia comenzó con Juan José Bellapart, pionero en la importación de electrodomésticos y, posteriormente, de motocicletas Honda, construyendo una trayectoria empresarial que, con el tiempo, se transformó en uno de los nombres más respetados del sector. Hoy ese legado continúa a través de una nueva generación encabezada por Práxedes Castillo Bellapart, quien decidió abrir una nueva etapa para la familia, apostando por la importación de vehículos chinos en un mercado que, durante años, observó con escepticismo ese segmento.
Para Práxedes, asumir ese desafío significó enfrentarse a una industria tradicional con una visión profundamente conservadora. Apostar por Changan Automobile representaba entrar a un terreno donde muchos dudaban no solo de la marca, sino del concepto mismo del automóvil chino como una opción competitiva. Sin embargo, lejos de retroceder ante la incredulidad, convirtió esa resistencia en una oportunidad para demostrar que el mercado dominicano podía evolucionar hacia propuestas distintas, más modernas y alineadas con una nueva generación de consumidores que buscaban innovación, tecnología y una relación distinta entre precio y calidad.
Uno de los momentos decisivos en ese proceso llegó durante la pandemia del COVID-19, una etapa que transformó por completo la dinámica empresarial a nivel global. Mientras gran parte del sector enfrentaba interrupciones operativas, retrasos logísticos y una demanda cambiante, Castillo Bellapart entendió que en medio de la incertidumbre también existía una posibilidad de crecimiento. La capacidad de adaptación se convirtió en un elemento determinante para sostener el negocio, optimizar procesos internos y responder a un mercado que exigía rapidez en un momento especialmente complejo.


Como él mismo recuerda, en medio de aquella crisis encontraron una oportunidad. Mientras muchos competidores no podían responder a la demanda existente en el país, su equipo logró mantenerse presente. Esa capacidad permitió posicionar a Changan entre las principales marcas de vehículos vendidas en República Dominicana, consolidando una presencia que pocos habrían imaginado en los primeros años de la apuesta.
Detrás de esa visión empresarial existe también una formación profundamente marcada por la historia familiar. Bellapart señala que desde muy joven aprendió tres principios esenciales transmitidos por sus padres y abuelos: la persistencia, el trabajo apasionado y la humildad. Más que simples enseñanzas, esos valores se convirtieron en la estructura con la que ha enfrentado cada etapa de su carrera y en la base de una manera de hacer negocios que privilegia la constancia por encima de la inmediatez.
Esa conciencia del legado también se extiende más allá del mundo automotriz. El Museo Bellapart representa para la familia una herencia cultural de enorme valor, al ser el primer museo de arte privado del país abierto gratuitamente al público. Para Práxedes, preservar ese patrimonio significa resguardar una parte fundamental de la memoria visual dominicana y proyectarla hacia futuras generaciones.


Al mirar el presente de Changan en el país, Práxedes Bellapart entiende que el verdadero valor de esta historia no se encuentra únicamente en las cifras de crecimiento. Para él, el recorrido confirma que la intuición, cuando está sostenida por disciplina y visión, puede transformar una apuesta incierta en una historia de legitimidad. En su experiencia, el tiempo termina validando aquello en lo que pocos estuvieron dispuestos a creer desde el principio.



