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Amar después de los 40: Cuando la pareja deja de ser promesa para ser decisión.

Hola Valientes,

Y nos encontramos ante la gran pregunta: ¿es posible amar, re enamorarse, y convivir después de los 40 años? ¿Se logra a los 50,60,70,80?

La gran respuesta es siiiii. Y aquí hablamos de «lo que no se dice de esa etapa maravillosa».

Hablar de pareja después de los 40 se trata de conexión y construcción de vínculos reales. Aquí ya no cabe idealizar el amor, sino de sostenerlo, cocrear y crecer.

Una pareja madura es la que se construye entre dos personas con historia, con cicatrices, con aprendizajes y con una vida previa que puede pesar. Y por eso mismo, esta etapa es una de las más retadoras… y también una de las más poderosas.

Las estadísticas de divorcio son claras: una gran parte de las separaciones ocurre entre los 40 y los 55 años. Los números aumentan, no porque el amor sea imposible, sino porque muchas parejas llegan a esta etapa de lo que funcionaba ya no fiunciona, el cambio de intereses y más aún sin haberse detenido a revisar quiénes son, qué necesitan y para qué están juntos. Sin embargo, lo que poco se dice es que ser pareja después de los 40 no solo
es posible, puede ser profundamente consciente, libre y sanador.

Y aquí llegan los retos positivos de reinventarte con tu pareja actual, volver amar, de salir de la soledad de construir relaciones funcionales. Aquí te dejo siete retos que son en verdad regalos:

Primer reto: lo que cada uno trae en su bandeja personal o mochila emocional.

Si estás en un momento difícil de pareja revisa lo que no has sanado y trabájalo antes de llegar a la separación porque obviamente el otro no es el problema.

Después de los 40 nadie llega “en blanco”. Llegan heridas de abandono, traiciones, duelos no cerrados, relaciones pasadas mal resueltas. Ejemplo claro: una persona que vivió rechazo suele hipervigilar la relación; otra que fue abandonada puede controlar. La oportunidad está en algo esencial: definir qué quiero hoy, y permitir que el otro también lo haga, sin querer salvarlo ni cambiarlo. Y lo más importante sanar la relación anterior, porque sino estarás en un reciclaje.

Segundo reto: no saber lo que se quiere.

He visto en nuestros programas parejas destruirse porque quieren cosas diferentes y no llegan acuerdos, por ejemplo uno quiere estabilidad y el otro aún quiere huir. Cuando no hay autoconocimiento, hay confusión y dolor. La oportunidad es inmensa: crear dos proyectos de vida individuales y luego un proyecto de pareja. Sin proyecto, la relación se desgasta.

Te invito hoy a crear tu proyecto de vida.

Tercer reto: los míos, los tuyos y los nuestros.

Cuando hay hijos, los límites se vuelven vitales y el respeto de cada dinámica. Si estoy en pareja, por favor no involucres a tus hijos en la dinámica. Y si vienes de una relación previa respeta y valora ambas dinámicas. Ejemplo común: competir por lealtades o desautorizar al otro frente a los hijos. La oportunidad está en acuerdos claros y respeto emocional. Siempre recomiendo buscar ayuda profesional.

Cuarto reto: el sistema familiar.

En nuestros países y Latinoamérica es frecuente que adultos sigan cargando con padres o madres desde la culpa. Personas que no se permiten amar ni construir porque siguen “debiendo”. La oportunidad es elegir hacer tu propia vida sin romper el vínculo, pero dejando el sacrificio.

Además de el poder y el involucramiento que tienen las familias en sus miembros que se permea en la pareja, desde las opiniones hasta los conflictos.

Quinto reto: el dinero y la sexualidad.

Las finanzas siguen siendo un tema silenciado y una de las mayores causas de separaciones y divorcios. Las diferencias en ingresos, deudas ocultas, visiones opuestas. La oportunidad es hablar claro y construir una visión financiera compartida.

Otro tema silenciado y muy importante es una sexualidad plena y sana. Buscar
ayuda es crucial en estos temas.

Sexto reto: el para qué de la pareja. Un propósito que nos mantenga unidos en la tormenta y que se alimente en los momentos de felicidad.

¿Estás en pareja por presión social o por elección consciente? Cuando no se responde esta pregunta, la relación se vuelve una jaula o un escape a la soledad, y eso definitivamente no es ser pareja.

La primera pareja es contigo mismo o contigo misma. Desde allí las relaciones
se vuelven sanas y de evolución.

Séptimo reto —y la gran oportunidad—: entender que las parejas maduras son para sanar y crecer juntas, no para repetir heridas.

Quiero cerrar con algo fundamental: date la oportunidad de amar, amándote. De elegirte ya sea desde la pareja, o desde estar soltero/soltera, de construir proyectos para ti, de escucharte, conocerte, cuidarte. Porque la primera relación de tu vida es contigo y con lo que verdaderamente quieres. Desde allí construir relaciones maduras y funcionales.

Y si quieres estar en pareja, trabaja para ello y no te rindas, hay alguien buscándote.

Si eliges estar en soltería, es un paso bellísimo de autoconocimiento, y eso también es salud emocional. Cuando te eliges, el amor deja de ser urgencia y se convierte en elección.

Buscar ayuda profesional es un acto de responsabilidad y de amor propio. Acompañar estos procesos cambia destinos. En mi equipo lo vemos cada día: personas que sanan, que se eligen, que construyen parejas más maduras, más sanas, más conscientes y duraderas.

Los quiero mucho y que tengas un maravilloso proyecto de vida para ti y de pareja si así lo decides.

Nos vemos en la próxima.
Con amor,
Janis Santaella

[email protected]

Coach, Psicóloga, Mentora, Conferencista y Autora

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