InicioColumnistasCasa Vita: Pequeñas esculturas con alma antigua

Casa Vita: Pequeñas esculturas con alma antigua

Hay historias que no comienzan en un taller, sino en la memoria. Casa Vita nace del deseo de continuar un legado que empezó en 1910, cuando Pascual Prota llegó desde Italia y fundó una de las primeras joyerías del país: Joyería Prota. Décadas después, su nieta heredaría algo más que piezas antiguas; heredaría la sensibilidad de entender que un objeto puede guardar vida.

Carmen Prota, madre e hija convertidas en dupla creativa, comenzaron restaurando tesoros que el tiempo había dejado a medias. Rescatar, adaptar, devolver valor. Lo que inició como pequeños aretes hechos para ellas —con piezas que jamás podrían desechar— terminó convirtiéndose en una marca cuando alguien preguntó: “¿De dónde son?”. En 2016, con la apertura de Instagram y la venta de un collar restaurado de los años 50, Casa Vita tomó forma oficial. El nombre, un guiño a la bisabuela Fortuna Vita, selló esa conexión familiar.

Describir el estilo Casa Vita es hablar de piezas que almacenan secretos. Son pequeñas esculturas modernas con alma antigua. Confeccionadas a mano, mezclan elementos vintage con materiales nuevos: resinas italianas llenas de color, transparencias inesperadas, texturas que parecen haber atravesado décadas para llegar exactamente a quien las necesitan. No siguen muchas reglas. Su verdadero lujo está en el contraste, en lo irrepetible, en esa belleza que nace de lo imperfecto.

Cada colección tiene su propio universo. No solo se diseña la pieza, sino cómo vive, cómo se usa, cuánto pesa, cómo se empaca y qué historia quiere contar. La búsqueda de materiales es casi arqueológica: mercadillos, pequeños suplidores en Italia y rincones del mundo donde lo inusual espera ser encontrado. El proceso es intuitivo, obsesivo y profundamente artesanal. Las manos que crean están impregnadas de una vida rodeada de tesoros.

La mujer Casa Vita

es la que encuentra alegría en el color, en lo diferente, en aquello que no verá repetido en otra. Ama la pasta casera y la pizza de delivery sin disculpas, mezcla oro con resina, nostalgia con tendencia. Reconoce un tesoro entre lo olvidado y lo convierte en declaración.

Captura de Pantalla 2026 03 03 a las 11.14.11 a. m

En una cena especial, las joyas Casa Vita serían esa pieza que inicia la conversación. El susurro de “¿de dónde son tus aretes?” que abre la puerta a historias de viajes, platos memorables y recuerdos familiares. Porque la diferencia entre lo bonito y lo inolvidable está en la intención y la narración que lo sostienen. Son piezas que no están hechas para todos, sino para quienes se reconocen en ellas.

Hay algo profundamente seductor en los detalles que no buscan aprobación. En esta edición dedicada a mesas bonitas y gastronomía, descubrimos que el verdadero adorno no siempre está en el centro de la mesa, sino en quien la preside. Una joya puede ser el equivalente a la sal perfecta en un plato: pequeña, casi invisible, pero capaz de transformarlo todo. Casa Vita nos recuerda que el lujo no es abundancia, es intención. Es herencia, es historia, es conversación. Y cuando algo tiene alma, se nota. Porque lo inolvidable nunca es casualidad; siempre es elección.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
-Publicidad -

WHISPERS

Samaná Bay Spring Regatta marca un hito y refuerza...

“A lo largo de sus diez ediciones, el evento ha construido una comunidad que vuelve por las condiciones de...

MÁS HISTORIAS

- Publicidad -