La búsqueda de servicios infantiles más personalizados y profesionales ha impulsado el crecimiento de propuestas innovadoras como Nanny on Call. Conversamos con María Paz, fundadora de la marca, sobre cómo nació este proyecto, la conexión emocional que construyen con las familias y los retos de emprender en el mundo del cuidado infantil.
¿Qué necesidad identificaste en el mercado que te impulsó a crear Nanny on Call?
Nanny on Call nació desde una experiencia muy personal y profesional. Soy maestra de educación inicial y trabajé en colegios internacionales en República Dominicana, donde identifiqué que muchas familias extranjeras buscaban un modelo de cuidado infantil más flexible, similar al de otros países. Necesitaban servicios de babysitting por horas, apoyo durante eventos o mientras viajaban dentro del país.
Todo comenzó de forma muy orgánica con padres que confiaban en mí y solicitaban apoyo ocasional. Poco a poco la recomendación fue creciendo entre familias de distintos colegios internacionales. Desde el inicio nos diferenciamos porque nuestros servicios no eran ofrecidos por nanas tradicionales, sino por maestras y profesionales del nivel inicial.
Eso generó mucha confianza, especialmente en familias extranjeras que valoraban la preparación académica del equipo, la posibilidad de comunicarse en inglés y el enfoque profesional del servicio. Gracias a eso también comenzamos a trabajar con familias que visitaban lugares como Punta Cana y Casa de Campo para bodas y celebraciones.
Con el tiempo evolucionamos incorporando clases a domicilio, estimulación temprana, refuerzo académico y actividades artísticas. Hoy contamos además con un espacio propio donde desarrollamos experiencias creativas, talleres y eventos infantiles.
¿Cómo logran construir esa conexión emocional entre las niñeras, los niños y los padres?
Creo que la conexión emocional nace cuando las familias sienten verdadera confianza en las personas que acompañan a sus hijos. Para mí era muy importante que Nanny on Call se diferenciara de un servicio tradicional de cuidado infantil. Por eso trabajamos principalmente con maestras y profesionales del nivel inicial.
Nuestro equipo sabe conectar con los niños desde el juego, la empatía, la creatividad y el respeto a las necesidades individuales de cada uno. Eso hace que tanto los niños como los padres se sientan cómodos y seguros rápidamente.
También influye mucho el tipo de experiencias que creamos. Ya sea durante un servicio de babysitting, una clase o un evento, buscamos que los niños se sientan escuchados, libres de explorar y disfrutar. Muchas veces las actividades evolucionan espontáneamente siguiendo la curiosidad natural de los pequeños, y ahí ocurren los momentos más especiales.
Además, trabajar desde el inicio con familias extranjeras nos ayudó a desarrollar un estándar de servicio más personalizado, flexible y profesional, algo que sigue siendo parte esencial de la marca.
¿Cuál ha sido el mayor reto al desarrollar Nanny on Call y qué aprendizaje consideras clave?
Uno de los mayores retos ha sido educar al mercado sobre el valor de este tipo de servicios. Muchas personas piensan únicamente en entretenimiento o supervisión, pero detrás de cada experiencia hay planificación, preparación y un equipo capacitado.
Otro gran desafío ha sido crecer y diversificarnos manteniendo siempre la esencia de la marca. Empezamos enfocados en cuidado infantil y hoy ofrecemos eventos creativos, actividades sensoriales y espacios donde los niños aprenden jugando.
El mayor aprendizaje ha sido entender que los negocios deben evolucionar junto con las necesidades de las familias. Escuchar constantemente a los padres y observar cómo responden los niños nos ha permitido reinventarnos y descubrir nuevas oportunidades de crecimiento.



