Jacqueline Viteri es una mujer polifacética que ha desarrollado una carrera profesional en diversos ámbitos, desde el derecho hasta el arte publicitario, el periodismo y la docencia universitaria. Cada uno de estos roles los ha desempeñado con un dinamismo admirable, construyendo una trayectoria marcada por la versatilidad, la disciplina y el compromiso con la excelencia. Esa experiencia multifacética la condujo a adentrarse en el fascinante mundo de la etiqueta y el protocolo corporativo, donde ha sabido fusionar su conocimiento académico con una sensibilidad innata para las buenas formas, la comunicación efectiva y la proyección profesional. Su recorrido refleja no solo una constante búsqueda de crecimiento, sino también una profunda comprensión del valor que tiene la elegancia en el liderazgo moderno.
Viteri asegura que durante su ejercicio profesional como catedrática universitaria, tuvo la oportunidad de comprender lo importante que es saber comportarse adecuadamente en el entorno en que uno se desenvuelve. “Es fundamental dominar las capacidades técnicas para realizar un buen trabajo, pero también resulta esencial desarrollar las habilidades blandas que fortalecen las relaciones humanas y la proyección profesional. De esa reflexión nació mi deseo de especializarme en etiqueta corporativa en Washington, con el propósito de integrar ambas dimensiones: el saber hacer y el saber estar”.


Para Jacqueline, el momento de inflexión en que decidió dedicarse a enseñar y asesorar a los demás en torno a la etiqueta y protocolo surgió después de regresar de un viaje a los Estados Unidos en el año 2015, debido a la gran demanda que existía de asesorías en comportamiento profesional, por lo que determinó abrir su escuela. “El interés de los profesionales dominicanos por los aportes de la etiqueta corporativa me confirmó que había un espacio legítimo para educar en ese ámbito y contribuir a elevar la imagen personal e institucional en nuestro país”.
A pesar de la creencia que muchos tienen sobre la etiqueta y protocolo, que puede ser un poco rígida y elitista, Jacqueline Viteri expresa que no es así, ya que la considera como una herramienta necesaria que facilita la convivencia y el respeto mutuo en cualquier contexto. “Siempre afirmo que la etiqueta necesita trabajar en sus propias relaciones públicas. No es sinónimo de rigidez ni de élite; es una herramienta que facilita la convivencia y el respeto mutuo en cualquier contexto. Saber comportarnos nos da seguridad, confianza y distinción, cualidades indispensables en un mundo laboral cada vez más global e interconectado”.


Como todos los profesionales de éxito en la vida; esta experta en etiqueta y protocolo también ha tenido retos; y uno de ellos ha sido la sorpresa que muchos se llevan al darse cuenta que existen normas para todo: para compartir, visitar, comer, dar condolencias… entre otros. “Algunos lo interpretan como una pérdida de autenticidad, pero mi filosofía siempre ha sido comportarse correctamente sin perder el estilo personal. No somos iguales, pero sí debemos mantenernos atentos a nuestro entorno y contribuir a la armonía, no a lo contrario. Así como cada persona tiene su propio estilo, yo también tengo el mío un estilo jocoso y cercano que aplico en mis redes sociales y en mis libros para acercar la etiqueta a todos los públicos”.
Aunque hoy Jacqueline es una experta en etiqueta y comportamiento en público, en su juventud fue una persona muy tímida. Ella afirma que la etiqueta le dio las herramientas para superar esa timidez y actuar con naturalidad.



