Fue estrenada en el 2004 y protagonizada por Will Smith. I, Robot logró combinar acción vertiginosa, a la vez que profundizó la relación que puede existir entre humanos y máquinas. Inspirada libremente en las historias del escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, la cinta, dirigida por Alex Proyas, nos traslada al año 2035, un futuro en el que los robots son parte cotidiana de la sociedad, aunque aún están sujetos a tres leyes que impiden que causen daño a los humanos.
Will Smith interpreta al detective Del Spooner, un hombre escéptico respecto a la inteligencia artificial. Su instinto lo lleva a investigar la supuesta muerte por suicidio del Dr. Alfred Lanning, científico pionero en robótica. Pronto, Spooner se ve envuelto en una trama que cuestiona la autonomía de las máquinas y el límite de la programación ética.
Uno de los aspectos más impresionantes de este filme es el poder representar preguntas que se han convertido en temas relevantes en la actualidad: ¿Qué pasa si una inteligencia artificial desarrolla conciencia propia? ¿Es posible que una máquina, aún respetando las reglas, interprete de manera peligrosa lo que es “el bien común”? Estas inquietudes se personifican en el robot Sonny, quien parece tener emociones y capacidad de decisión más allá de su código fuente.
Visualmente impactante para su época, la película también supo adelantarse a debates que hoy se dan en la vida real: el uso de algoritmos, la ética de los autos autónomos, o la posibilidad de que una IA pueda tomar decisiones cruciales en nombre de la humanidad.
Con una mezcla de acción, suspenso y filosofía, I, Robot no solo entretiene, sino que invita a reflexionar sobre un futuro que ya empieza a tocar nuestra puerta. ¿Estamos preparados para convivir con tecnología y máquinas que piensan por sí solas?





