InicioColumnistasEl compromiso de volver a mí

El compromiso de volver a mí

El amor propio no me encontró. Yo lo construí.

Y lo construí en uno de los momentos más silenciosos de mi vida.

No llegó como una revelación.

No llegó como una frase bonita.

No llegó como una versión segura de mí.

Llegó cuando me di cuenta de que estaba viviendo desconectada de mí misma.

Durante mucho tiempo me moví desde el vacío. Buscando afuera lo que no sabía darme por dentro. Me refugié en dinámicas que no me cuidaban, en relaciones que me hacían dudar de mi valor, en hábitos que me alejaban de quien realmente era.

Hubo una etapa en la que genuinamente creí que no valía mucho.

Que no era capaz de grandes cosas.

Que mis sueños eran demasiado grandes para alguien como yo.

Y cuando crees eso de ti, empiezas a tratarte como si fuera verdad.

Empiezas a conformarte.

A aguantar.

A anestesiar.

A postergarte.

Hasta que un día te cansas.

Yo me cansé de abandonarme.

Me cansé de sentir que mi vida me estaba pasando por encima.

Me cansé de prometerme cambios que nunca llegaban.

Me cansé de ser la última en mi propia lista.

Y ese cansancio fue mi primer acto de amor propio.

No fue un acto romántico.

Fue una decisión incómoda.

Decidir quedarme conmigo.

Empecé pequeño.

Elegí alimentarme mejor, no por estética, sino porque mi cuerpo estaba pidiendo auxilio.

Elegí moverme, aunque no tuviera motivación.

Elegí dormir más.

Elegí bajarle volumen al ruido externo.

Elegí empezar a escucharme.

Al mismo tiempo, empecé a revisar mis relaciones.

Solté vínculos que se sentían familiares, pero no sanos.

Dejé atrás versiones de mí que vivían complaciendo.

Que hacían cosas para ser aceptadas.

Que se moldeaban para no incomodar.

Entendí que amor propio no es gustarle a todo el mundo.

Es gustarte tú.

También entendí que nadie iba a venir a rescatarme.

Si quería una vida distinta, tenía que construirla.

Y empecé a accionar.

A trabajar por mis sueños incluso cuando me daban miedo.

A apostar por mí incluso cuando dudaba.

A mostrarme incluso cuando me sentía insuficiente.

Poco a poco, empecé a cumplir pequeñas promesas conmigo.

Y algo mágico pasó:

Empecé a confiar en mí.

Hoy, el amor propio para mí no es un estado constante de amor.

Es un compromiso.

Es elegir, la mayoría de los días, lo que me acerca a la mujer que quiero ser.

Es alimentar mi cuerpo con respeto.

Es alimentar mi mente con pensamientos más amables.

Es hablarme mejor.

Es descansar sin culpa.

Es celebrar avances pequeños.

Vivo un día a la vez.

No tengo la vida resuelta.

No soy perfecta.

Pero estoy presente.

Y esa presencia cambió todo.

Hoy me elijo.

No desde el ego.

Desde la responsabilidad.

Porque entendí algo muy simple:

Yo soy mi hogar.

Y cuidarme es la forma más honesta que conozco de amarme.

health

ARTÍCULOS RELACIONADOS
-Publicidad -

WHISPERS

Banreservas cierra feria inmobiliaria en Madrid confinanciamientos por más...

La segunda edición de la feria en la capital española registró un crecimiento de 111% envolumen de negocios respecto...

MÁS HISTORIAS

- Publicidad -