Entrevista: Joel Peralta ::: Fotografía: Scott Bryant
El Dr. Enrique Pina es un destacado diplomático y tenor que ha llevado la cultura dominicana a escenarios internacionales. Con un doctorado en Ciencias Políticas y especialización en Política Internacional por la prestigiosa Universidad La Sapienza en Roma, Pina no solo es un académico consumado, sino también un talentoso tenor. Su trayectoria combina la diplomacia y el arte de una manera única, convirtiéndose en un representante cultural clave para la República Dominicana.

El director del coro de la iglesia, Betico Payán Milán, fue la primera persona en reconocer que tenía una voz de tenor y le motivó a prepararse en el área musical. Betico le proporcionó el número de Ivonne Haza, pero al no estar interesado en cantar en ese momento, lo guardó y le restó importancia. Sin embargo, seis meses después, por pura casualidad, se encontró con ella y agendó una cita. Así, Ivonne se convirtió en su primera y única maestra de canto en el país, introduciéndolo a la técnica vocal y a las grandes obras de la ópera italiana.
Se graduó en Mercadeo en la Universidad APEC y luego se trasladó a Italia, donde tomó lecciones de destacados maestros de ópera como Franco Corelli. Durante seis años, viajaba semanalmente de Roma a Milán para sus clases de canto, alojándose en un modesto hotel y llevando consigo libros para sus estudios de ciencias políticas. En Italia, obtuvo un máster en Estudios Europeos en el Instituto Alcide De Gasperi y se formó en Diplomacia Eclesiástica en la Academia Diplomática Vaticana. Su fluidez en inglés, francés e italiano, junto con su conocimiento del portugués, le ha permitido tener éxito en el ámbito diplomático internacional.


Considera que su carrera en diplomacia cultural inicio en el 1997, pues recibió una invitación del embajador de España a una cena para la nobleza europea y fue un riesgo porque él estaba iniciando sus estudios con Corelli, pero su presentación fue un éxito rotundo y le abrió puertas hasta llegar a cantar dos veces en el Vaticano. Mediante esta y otras experiencias crea la conferencia “El Rol del Arte en la Diplomacia” en la que nos resalta la estrecha relación entre el arte, la diplomacia y la política, pues con el pasar del tiempo las grandes obras de los artistas son indispensables para recordar a aquellas figuras de poder que solicitaron la creación de esas obras o valoraron el talento de esos artistas. Por otro lado, clarifica que partiendo del nombre del ministro de Cultura y de propaganda del Emperador Augusto, nace el término “Mecenas de las artes”, pues su olfato le permitió escoger a múltiples artistas talentosos en distintas áreas y, al finalizar de su magistral conferencia, resalta la importancia de aceptar y apoyar lo nuestro, para darle peso frente a escenarios internacionales y ser tomados en serio en el extranjero.

Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano

Pina no solo ha sido un diplomático, sino también un comentarista en la televisión dominicana, donde ha reflexionado sobre temas históricos y políticos. Ha abordado cuestiones como la Roma Imperial, la Revolución francesa y la historia del Tercer Reich. Su participación en el programa “Jueves de Contenido”, dirigido por el arquitecto Gamal Michelen, ha sido especialmente notable, donde ha explorado la vida del gran tenor Enrico Caruso y el barítono Titta Ruffo.
Enrique Pina ha destacado en diversas óperas y conciertos internacionales, recibiendo excelentes críticas. Su nombre se incluye entre los 54 tenores del libro Franco Corelli, A Revolution in Singing, junto a grandes íconos como Luciano Pavarotti y Plácido Domingo. Su labor en la diplomacia cultural fue reconocida al ser nombrado “World Master” por el World Master Committee en Seúl; Representó a la República Dominicana en el Primer Festival Creativo Internacional en Dubái, compartiendo escenario con artistas globales y promoviendo la riqueza cultural de su país. Además, su canal de YouTube, “Enrique Pina Tenor”, permite a una audiencia internacional disfrutar de su talento, y recientemente interpretó el himno de Estados Unidos y RD en Times Square, New York City en el marco del evento «Tovar The Chair».


A continuacion, la lista de los mecenas que de una manera u otra, fueron un soporte y apoyo para Enrique.
- Agradezco a Dios por el lindo don que me ha dado con una voz de tenor, por la excelente memoria para los textos de historia política y también por todas las personas de buen corazón que ha puesto en mi camino.
- Mis padres: Enriquillo Pina y Ángela Serra de Pina, que desde el principio me han apoyado en mis metas académicas y artísticas.
- Bético Payán Milán, que fue la primera persona que descubrió que yo era tenor y me estimuló a estudiar canto de manera formal.
- A mi querida amiga y única profesora de canto en República Dominicana, Ivonne Haza, quien me introdujo a la técnica y al repertorio italianos.
- A Gerardo Núñez, quien me daba permisos del trabajo para que yo fuera en las tardes a estudiar canto al Conservatorio Nacional de Música.
- Al queridisimo Don Yuyo D’Alessandro, quien fuera el Embajador de RD en Italia y cuyo mecenazgo me abrió las puertas de Italia, comenzando yo de esa manera mi carrera diplomática.
- A Monseñor Príamo Tejeda (primer Obispo de Bani’), ¡cuyas orientaciones y consejos me evitaron muchas metidas de pata!
- Al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien siempre me estimuló a seguir estudiando Ciencias Políticas y Canto. Siempre decía “El saber no ocupa espacio.”
- Moises Franco y María Pia Montelli, quienes me abrieron las puertas de su casa en Milán para que yo pudiera empezar a estudiar canto con Franco Corelli.
- A Don Pepín Corripio, quien siempre me ha distinguido y me ha hecho un espacio de su ocupado tiempo para recibirme y darme sus sabios consejos.




