Fotografia: Juan Castro Vargas
En un mundo de amores fugaces, donde las historias de amor se escriben con prisa, encontrar una unión que destile autenticidad, complicidad y propósito es una verdadera joya. Así es para nuestra entrevistada quien ve su matrimonio como una unión auténtica y significativa. Más que un hito personal, ha sido una fuente de inspiración y aprendizaje en su desarrollo profesional, impactando profundamente su vida.
Un nuevo comienzo con propósito
“El matrimonio ha sido un cambio positivo en todos los sentidos”, confiesa con una sonrisa. “A nivel personal, me ha dado una paz indescriptible. Siento que era la pieza que faltaba en mi vida. Cada mañana juntos es especial, porque más allá del amor y la felicidad, me ha aportado estabilidad y propósito”.
Desde el ámbito profesional, esta nueva etapa ha sido un catalizador de crecimiento. “Me ha enseñado la importancia de la comunicación y la empatía. He comprendido que el balance es esencial y que no todas las batallas se ganan. Sin duda, ha sido una fuente de inspiración para mantenerme enfocada y buscar formas creativas de alcanzar mis objetivos”.
Lecciones de amor y compromiso
El matrimonio es un viaje de aprendizaje constante, y para ella, cada día trae consigo nuevas revelaciones sobre el amor y la vida en pareja. “Nos recordamos constantemente el compromiso que hicimos de amarnos, respetarnos y apoyarnos todos los días. Saber que somos un equipo ha sido clave. Antes de tomar cualquier decisión, pensamos el uno en el otro, porque el compromiso es de ambas partes: implica trabajar juntos por un propósito común y saber ceder cuando es necesario”.
La paciencia y la comprensión son esenciales en esta travesía, así como la espiritualidad. “Estoy leyendo El poder de la esposa que ora, un libro que me está enseñando cómo, a través de la oración, puedo encontrar la fuerza divina para entender y apoyar siempre a mi esposo. Es una guía para fortalecer nuestro vínculo y afrontar cualquier desafío con amor y sabiduría”.


Una celebración de amor genuino
Su boda, un evento esperado por muchos, fue más que un espectáculo grandioso; fue la manifestación de una historia de amor sólida y sincera. “Desde el momento en que nos comprometimos, lo primero que hicimos fue reunirnos con mi cuñada, Chantal Valenzuela, de CV Studio, y la prima de Pascual, Beatrice Arbaje, de Bea Planning. En solo dos horas, definimos la boda entera y ellas se encargaron del resto. Cuatro meses después, nos casamos y fue un día perfecto en todos los sentidos”.
La emoción y el amor fueron los protagonistas indiscutibles de la ceremonia. “Fue gloriosa, un día soñado donde vivimos demasiadas emociones. Nos escribieron muchas personas diciendo que había sido la ceremonia más bonita a la que habían asistido porque se sentía el amor genuino. Contamos con 360 invitados, todos amigos y familiares que han sido parte de nuestra historia desde hace años. Fue una unión esperada y celebrada con el corazón”.
Más allá de la boda y las expectativas públicas, la pareja se enfoca en construir una relación auténtica y sólida, basada en confianza, amor y complicidad. En un mundo de relaciones efímeras, su historia resalta la importancia del compromiso, la paciencia y la fe para un amor duradero, cultivado día a día.



