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El anuncio del nombramiento de Chloe Malle como nueva Jefa de Contenido Editorial de Vogue Estados Unidos marca un momento histórico para la revista. Tras casi cuatro décadas bajo la dirección editorial de Anna Wintour, Malle asume la responsabilidad de liderar la narrativa de una de las publicaciones más influyentes en el mundo de la moda y la cultura.
Aunque Anna Wintour continúa como directora global de contenido de Condé Nast, esta transición representa un cambio generacional que redefine la manera en que Vogue dialogará con sus lectores en la era digital. Malle no llega a este puesto por casualidad. Con más de una década en Vogue, ha ocupado roles clave que le permitieron comprender tanto la esencia impresa de la revista como la dinámica vertiginosa de su universo digital.
Desde su inicio como editora social, pasando por su labor como colaboradora y editora de Vogue.com, hasta su rol como copresentadora del pódcast The Run-Through with Vogue, Chloe ha demostrado una versatilidad que hoy se convierte en su principal fortaleza. Con un perfil que combina sensibilidad editorial, visión digital y un profundo respeto por la tradición, Chloe Malle encarna la apuesta de Vogue por mantenerse relevante y a la vanguardia en un contexto en el que la moda, el entretenimiento y la tecnología convergen. Su historia personal, como hija de la actriz Candice Bergen y del cineasta Louis Malle, suma a su narrativa un trasfondo cultural y creativo que ahora pone al servicio de la revista.
Ritmo: Chloe Malle, ¿cómo recibe la noticia de su nombramiento como Jefa de Contenido Editorial de Vogue Estados Unidos?
Chloe Malle: Fue una mezcla de asombro y gratitud. He dedicado mi carrera a Vogue en distintas plataformas, y asumir este cargo es un honor enorme. También siento una gran responsabilidad, porque Vogue es más que una revista: es un referente cultural.
R: Ha pasado por diferentes roles dentro de la revista. ¿Cuál de esas experiencias siente que le preparó mejor para este nuevo reto?
CM: Cada etapa fue decisiva, pero diría que mi paso por Vogue.com marcó la diferencia. Comprendí la importancia de lo digital, cómo la audiencia responde en tiempo real y cómo debíamos pensar en multiplataformas. Duplicar el tráfico del sitio fue un logro de equipo, y me dio la certeza de que estábamos construyendo el futuro de Vogue.
R: Parte de ese futuro digital lo representan proyectos como Dogue y la Vintage Guide. ¿Qué significaron para usted estas iniciativas?
CM: Me mostraron que podíamos ser irreverentes y, al mismo tiempo, sofisticados. Dogue comenzó como un guiño divertido, pero se convirtió en un fenómeno digital porque conecta con lo inesperado. Creo que demuestra que la innovación no significa abandonar la elegancia, sino encontrar nuevas maneras de expresarla.

R: Chloe, Dogue y la Vintage Guide marcaron un antes y un después en la manera en que Vogue conecta con sus audiencias. Más allá de lo digital, ¿cree que estos proyectos redefinen lo que significa el “espíritu Vogue” para las nuevas generaciones?
CM: Sin duda. Creo que el “espíritu Vogue” nunca ha sido estático: siempre ha combinado elegancia, audacia y curiosidad. Dogue y la Vintage Guide lo demuestran porque son propuestas que sorprenden, divierten y, al mismo tiempo, mantienen un estándar visual impecable. Lo que cambia es el lenguaje: hablamos con ironía, con humor, con un guiño a la cultura pop, pero sin perder la esencia. Para las nuevas generaciones, eso es fundamental, porque quieren autenticidad y cercanía. Vogue puede ser sofisticado y, al mismo tiempo, accesible y contemporáneo.
R: Anna Wintour ha sido una figura central en la historia de Vogue. ¿Cómo ha sido trabajar con ella y ahora tomar parte de sus responsabilidades?
CM: Anna tiene una claridad única. No deja espacio para la ambigüedad, y eso es invaluable. Haberla tenido como mentora es un privilegio. Para mí, este no es un cambio de era sino una evolución: Anna sigue liderando globalmente, y yo tomo la operación editorial diaria en Estados Unidos. Es más una colaboración que una ruptura.
R: Su nombramiento se interpreta como un giro hacia lo digital y el entretenimiento. ¿Qué significa esto para Vogue?
CM: Significa estar donde están nuestras audiencias hoy. La moda sigue siendo el corazón de Vogue, pero debemos dialogar con la cultura, el entretenimiento, la tecnología y las redes sociales. La identidad de Vogue no se pierde: se amplifica.
R: ¿Cómo equilibrará la tradición de la revista con esa innovación digital?
CM: Ese equilibrio es esencial. Vogue tiene un peso histórico, pero debe hablarle al presente. Me inspiro en la herencia de la revista, pero creo que innovar es la única manera de honrarla.
R: Además de su trabajo en Vogue, has escrito para medios como The New York Times y Architectural Digest. ¿Qué le aportó esa experiencia externa?
CM: Perspectiva. Ver cómo otros medios cuentan historias, desde arquitectura hasta política, me ayudó a enriquecer mi mirada y a comprender que la moda no está aislada, sino conectada con todas las esferas culturales.
R: Como hija de Candice Bergen y Louis Malle. ¿Cómo ha influido su herencia familiar en su carrera?
CM: Ser hija de artistas me enseñó a valorar la narración y la sensibilidad estética. También soy consciente del privilegio que eso implicó, y lejos de evadirlo, me ha impulsado a trabajar más duro para demostrar que soy más que un apellido o “la hija de”.
R: Es madre de dos hijos pequeños. ¿Cómo influye la maternidad en su mirada editorial?
CM: Me hizo mucho más consciente del tiempo y de la importancia de las historias que transmitimos a las nuevas generaciones. También me enseñó a priorizar y a valorar el trabajo en equipo de una manera distinta.
R: En ocasiones ha dicho que ama el título, el contenido y el equipo de Vogue. ¿Cómo piensa liderar a su equipo ahora que asume este rol?
CM: Con cercanía y colaboración. El talento de los editores de Vogue es excepcional, y mi misión es potenciarlo. La creatividad colectiva es lo que mantiene a la revista siempre fresca y vigente.
R: ¿Qué mensaje quiere transmitir a las lectoras y lectores en esta nueva etapa de Vogue?
CM: Que Vogue seguirá siendo un faro cultural, pero también un espacio inclusivo, conectado con el presente y abierto a nuevas voces. Queremos inspirar y sorprender, sin perder el sello de excelencia que nos define.
R: Finalmente, ¿qué sueña para Vogue en los próximos años?
CM: Sueño con que continúe liderando, no solo en moda, sino en la conversación cultural global. Que nuestras páginas impresas y plataformas digitales sean un espejo de la vida moderna, con toda su complejidad, diversidad y belleza.
Sin lugar a dudas llegada de Chloe Malle a la dirección editorial de Vogue Estados Unidos no solo es un relevo de liderazgo, sino también una declaración sobre el futuro de la revista. Su experiencia, tanto en medios digitales como en la construcción de contenido narrativo de largo aliento, refleja el camino que la moda y el periodismo deben recorrer para seguir conectando con audiencias cada vez más diversas y exigentes.
En un momento de transformación global, Malle simboliza la evolución de Vogue hacia una plataforma cultural que trasciende lo impreso para abrazar lo digital sin perder su esencia. Con Anna Wintour aún como guía y referente, Chloe Malle abre una nueva etapa para la revista, con la promesa de mantener viva su relevancia y al mismo tiempo llevarla hacia territorios nunca antes explorados.



