Y es que si de algo ha estado siempre muy segura Johanna Ortiz es que la conquista sólida de los sueños se da a base de pasión y una enorme dosis de constancia.
Si usted, mi querido lector, es admirador de Daniel Day-Lewis, en primer lugar debo alabarle el buen gusto y, en segundo lugar, recomendarle Phantom Thread.
No saben lo común que es que jóvenes acudan a mi consultorio con la queja de que no logran maquillarse sin que se les corra hacia el párpado superior, dando un smudge look.
Y mientras la nuestra se direcciona hacia el calendario, a esos primeros días de marzo, nos detemos a recordar la vida de "Le Grand", el insustituible Hubert de Givenchy.