Cuando el legado se encuentra con la sensibilidad artística, nacen historias que trascienden el objeto. La colaboración entre Brugal 1888 y Fernando y Mónica Varela es un homenaje a la artesanía dominicana, donde el tiempo, la tradición y la identidad se transforman en piezas únicas que celebran lo hecho a mano y lo profundamente nuestro.
“Cada detalle en el diseño de esta colaboración representa la conexión entre generaciones y la permanencia de un legado compartido que atraviesa épocas y fronteras”.
Esta conversación se adentra en los matices que dieron vida a una colaboración donde convergen historia, labor y visión creativa. Más allá del resultado final, Brugal y los Varela comparten aquí los procesos, las memorias y las intuiciones que guiaron cada decisión: desde la inspiración arraigada en el paisaje dominicano hasta la importancia de preservar la artesanía en un mundo cada vez más industrial. A lo largo de la entrevista, se revela un lenguaje común construido sobre el respeto al tiempo, la atención al detalle y la búsqueda constante de excelencia. Es, en esencia, un recorrido por las ideas, emociones y valores que transformaron una botella en un lienzo, y una colaboración en un legado compartido.


La artesanía convertida en legado
RITMO: Esta colaboración reúne dos historias profundamente arraigadas en la identidad dominicana: el legado de Ron Brugal y la tradición artística de los Varela. ¿Cómo se encontraron estos dos universos y qué los motivó a emprender este diálogo entre arte, artesanía y espíritu de marca?
BRUGAL & VARELA: Brugal 1888 y los Varela comparten una pasión por la atención al detalle, la artesanía y el respeto al paso del tiempo. Esta colaboración une la maestría de cinco generaciones de maestros roneros con la mirada sensible de dos artistas que también han hecho del legado familiar un arte.
“Durante más de 135 años, hemos apostado con pasión por la excelencia; y ese compromiso convierte hoy el valor artesanal alcanzado en un verdadero símbolo de lujo”.
R: Toda gran colaboración está marcada por el peso de la historia. Desde la perspectiva de cada uno, ¿qué elementos de su pasado, formación y evolución creativa sienten que inevitablemente influyeron en la manera de abordar este proyecto?
B&V: Brugal ha perfeccionado el arte de hacer ron por más de 135 años, a través de la maestría y artesanía de sus maestros roneros, siempre esperando que el tiempo produzca la obra perfecta en las mejores barricas. En el caso de los Varela, influye su historia como familia de artistas: un legado que ha sido transmitido de padre a hija, construyendo una estética profundamente exigente, que dialoga con lo ancestral, lo contemporáneo y la esencia humana. Ambos compartimos una pasión por la atención al detalle, la artesanía y el respeto al paso del tiempo.


R: Tanto en el arte como en la elaboración del ron existe un profundo respeto por el paso del tiempo y pasión por la atención al detalle. ¿Qué paralelismos descubrieron entre el proceso creativo de una obra artesanal y el arte de crear un ron como Brugal 1888?
B&V: Fue un proceso profundamente intuitivo, nos sumergimos juntos en los símbolos que nos definen: el larimar, los exuberantes manglares que custodian nuestras costas, los campos de caña, o el vibrante sol dominicano, por citar algunos ejemplos.
Con los Varela descubrimos que la inspiración no había que buscarla lejos. Habita en nuestra tierra, nuestra historia y en la sensibilidad que ambos compartimos por todo lo que nos hace únicos.
De ahí surgió una colección donde cada botella es una pieza de arte que celebra la naturaleza y nuestras raíces.


“Más allá de ilustrar el ron, procuraron traducir su alma en texturas, formas, vacíos y materia viva”.
R:La botella de un ron icónico suele ser un objeto funcional, pero en esta colección se transforma en una pieza artística y casi escultórica. ¿Cómo fue el proceso de imaginarla más allá de su forma tradicional y convertirla en un lienzo para la expresión artesanal? En esta colaboración, la singularidad es el verdadero sello del lujo.
B&V: La intervención manual convierte cada botella en una pieza irrepetible. Cada pieza pasa por al menos siete manos, cada una aportando precisión y alma a un diseño que une dos marcas y dos visiones. Es un proceso colectivo que celebra quiénes somos y cómo elegimos hacer las cosas: con pasión, orgullo y cuidadosa atención por los más mínimos detalles.
R: Cuando piensan en la causa social que acompañará esta colaboración, ¿qué sensibilidad del país sienten que los interpela más como marca?
B&V: Casa Brugal se ha caracterizado por ser una empresa que valora y contribuye con diversas comunidades. A través del tiempo, hemos asumido el compromiso de aportar más a nuestro país, bien sea a través de reputadas premiaciones como “Brugal Cree en su Gente”, múltiples labores de reforestación y sostenibilidad, entre otras obras de filantropía.
Como parte central de esta iniciativa, por cada botella adquirida, con un valor de US$2,888, la totalidad de los ingresos será destinada al Centro Educativo George Arzeno Brugal y al programa TECHO República Dominicana, apoyando proyectos de educación y vivienda, e integrando la maestría y la artesanía dominicana a una causa de impacto social.




“Esta colaboración une la maestría de cinco generaciones de maestros roneros con la mirada sensible de dos artistas que también han hecho del legado familiar un arte”.
R:En muchas ocasiones, el arte funciona como un puente hacia la memoria cultural. ¿Qué elementos del paisaje, la historia o la sensibilidad dominicana encontraron inspiración para construir la narrativa visual de esta colección?
B&V: La colaboración de Brugal 1888 x Los Varela, celebra la exuberante naturaleza de la República Dominicana, que sirve como fuente de inspiración y materia prima esencial en cada pieza: el vibrante larimar, los ondulantes manglares, así como los campos de caña, donde se produce la melaza, entre otros distintivos elementos de nuestra cultura. Los diseños capturan el latido vibrante de quienes han sabido construir, celebrar y compartir una identidad que sigue inspirando nuevas generaciones.
R: La colaboración reúne distintas disciplinas: arte, diseño, tradición ronera y artesanía. ¿Cómo lograron encontrar un lenguaje común que permitiera que todos esos mundos convivieran de manera natural en el resultado final?
B&V: Ambas familias estamos guiadas por el legado y la búsqueda de la excelencia, es ahí donde encontramos un lenguaje común. Fernando y Mónica Varela poseen una sensibilidad artística que dialoga íntimamente con la identidad dominicana. Ver cómo interpretaban el espíritu de Brugal 1888 fue muy conmovedor, pues más allá de ilustrar el ron, procuraron traducir su alma en texturas, formas, vacíos y materia viva.


“La inspiración no había que buscarla lejos. Habita nuestra tierra, nuestra historia y en la sensibilidad que ambos compartimos por todo lo que nos hace únicos”.
Sentimos una conexión inmediata. Ambas familias trabajamos desde la tradición, pero no le tememos a la innovación. Creemos en la atención por los detalles y el tiempo como elemento indispensable de maduración. Esa sinergia hizo que cada pieza de esta colección tuviera el pulso emocional de una historia compartida.
R: En un momento donde gran parte de la producción global se inclina hacia lo industrial, apostar por la artesanía implica una decisión consciente. ¿Qué valor creen que tiene hoy preservar lo hecho a mano dentro de proyectos contemporáneos?
B&V: Brugal 1888 es un doble envejecido excepcional, creado por manos expertas y respaldado por los más altos estándares de sofisticación en nuestro mercado. Su ADN de exclusividad artesanal dialoga de forma natural con los Varela. Así, al integrar en el proceso creativo a artistas ajenos al mundo del ron, el producto adquiere una nueva dimensión y autenticidad.
Durante más de 135 años hemos apostado con pasión por la excelencia, y ese compromiso convierte hoy el valor artesanal alcanzado en un verdadero símbolo de lujo. Estamos convencidos de que la sinergia con los Varela, añade una capa adicional de significado que refuerza la identidad de Brugal 1888, como una marca que honra su legado mientras continúa evolucionando, reafirmando nuestro rol como embajadores del talento, la creatividad y la identidad dominicana.




“Cada pieza pasa por al menos siete manos, cada una aportando precisión y alma a un diseño que une dos marcas y dos visiones”.
R: Muchas de las grandes obras artesanales nacen del encuentro entre varias manos y miradas creativas. ¿Cómo influyó la dinámica colaborativa entre artistas, marca y artesanos en la evolución del proyecto?
B&V: Trabajar con los Valera ha sido una experiencia especialmente inspiradora, la cual implicó un extraordinario proceso donde la intuición, las texturas, los simbolismos y la mirada personal adquiriesen un singular protagonismo y una nueva dimensión. Más que un reto, representó una oportunidad única de creación y expresión artística.
Para una marca como Brugal, con más de cinco generaciones de maestría perfeccionando con pasión cada detalle en la creación de rones excepcionales, significó un profundo ejercicio de creatividad donde cada artista ha dejado su huella, permitiendo que cada botella de Brugal 1888 se transformase en un lienzo único, logrando entrelazar tres mundos que operan con ritmos y lenguajes distintos: la maestría en el arte de hacer ron, la delicada orfebrería y la libertad expresiva de las artes plásticas.


R: Más allá de la estética, toda obra tiene una historia que contar. ¿Qué mensaje sobre la identidad dominicana les gustaría que el público percibiera al contemplar esta colección?
B&V: Esta alianza busca crear piezas únicas que celebren la riqueza natural de la República Dominicana y exprese, a través del arte, el espíritu de excelencia, maestría y calidad que define al ron Brugal; y, a la vez, sean símbolo de lujo artesanal y expresiones de una identidad que ha ganado relevancia en las principales capitales del mundo, gracias a un destilado que caracteriza la esencia y lo mejor de nuestra cultura.
“En esta colaboración, la singularidad es el verdadero sello del lujo”.
R: Si esta colaboración pudiera describirse como un legado para el futuro, ¿qué esperan que permanezca en el tiempo: la obra, la historia detrás de ella o la celebración de la artesanía dominicana que la hizo posible?
B&V: Cada detalle en el diseño de esta colaboración representa la conexión entre generaciones y la permanencia de un legado compartido que atraviesa épocas y fronteras. Esperamos que eso sea lo que permanezca en el tiempo: una historia familiar, la fuerza de los lazos que establecen un propósito común y que hacen posible la permanencia de un legado que pasa de generación en generación, entretejiendo las historias de Brugal y los Varela.







