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Ágatha Ruiz de la Prada y Sócrates Mckinney: Moda, arte y creatividad

Entrevista: Ismalay Liranzo Fotografía: Alejandro Núñez Frómeta Peinado y Maquillaje: Mindri Peña, Susan Taveras equipo de Stam RD

En la moda, la identidad puede convertirse en el elemento más poderoso para trascender las tendencias. Durante más de cuatro décadas, Ágatha Ruiz de la Prada ha construido un universo creativo reconocible a primera vista, donde el color, la alegría y sus icónicos corazones, estrellas y nubes funcionan como un lenguaje propio que continúa reinventándose sin perder su esencia. Para la diseñadora española, mantenerse vigente no significa abandonar aquello que la hace única, sino encontrar nuevas maneras de expresarlo, rodeándose de nuevas generaciones y permaneciendo abierta a otros territorios creativos.

Ese lenguaje encuentra ahora un nuevo escenario en República Dominicana, donde Ágatha Ruiz de la Prada llegará en el marco de EmergeRD, iniciativa de Sócrates McKinney, para ser reconocida como madrina honoraria y recibir la distinción de “Huésped Distinguida” de la ciudad de Santo Domingo. Su presencia coincide con un momento de reflexión sobre el presente y futuro de la moda dominicana, una industria que, según McKinney, cuenta con talento, identidad y todos los elementos necesarios para convertirse en un hub de moda del Caribe, pero que aún enfrenta desafíos relacionados con productividad, competitividad, comercialización y acompañamiento institucional.

Ágatha Ruiz de la Prada


Ághata Ruiz de la Prada ha construido, durante más de cuatro décadas, un universo creativo imposible de confundir. El color, las formas, los corazones, las estrellas y las nubes se han convertido en parte de un lenguaje propio que trasciende las tendencias y que ha hecho de su nombre una de las firmas más reconocibles de la moda española. Pero detrás de esa estética exuberante existe también una filosofía de vida marcada por el optimismo, la libertad y la capacidad de reinventarse.

En esta conversación, la diseñadora habla sobre la importancia de rodearse de nuevas generaciones para mantener viva la creatividad, así como sobre su relación con América Latina y el Caribe, una región que, según confiesa, le ha ofrecido una alegría y un cariño que no esperaba. Desde su perspectiva, la moda atraviesa un momento especialmente complejo, tanto en el sector del lujo como en el fast fashion y para los diseñadores independientes, pero mantenerse fiel a un lenguaje propio continúa siendo su manera de avanzar. 

Ritmo: Después de más de cuatro décadas construyendo un universo visual absolutamente reconocible, ¿cómo se protege una diseñadora de convertirse en una caricatura de sí misma y cómo se sigue sorprendiendo creativamente?

Agatha Ruiz de la Prada: Yo creo que es muy importante tener un equipo y tener a mucha gente joven alrededor y eso es fundamental. Entonces, al venir mucha gente joven, pues te vas reinventando. Porque yo lo que tengo es un estilo propio y ese estilo lo puedes aplicar de una forma infinita. El color, que es un estilo, una fuente de inspiración inagotable, más mis iconos, que son el corazón, la nube, la estrella; puedes jugar con ellos hasta el infinito. 

R: Su moda siempre ha defendido el color, la alegría y la libertad. En un mundo marcado por crisis, incertidumbre y una creciente uniformidad estética, ¿cree que vestir con optimismo puede ser también una forma de resistencia?

ARP: Yo creo que el optimismo es fundamental para la salud y para todo. Tú te tienes que levantar y echarle toda la alegría del mundo al día, y para eso la ropa es súper importante, porque si encima de que pasan cosas horribles ya te deprimes, pues entonces es un horror. 

R: Usted ha conseguido algo que muy pocos diseñadores logran: que una prenda pueda ser reconocida antes incluso de ver la etiqueta. ¿Considera que hoy la industria de la moda está perdiendo identidad en su búsqueda constante por seguir tendencias?

ARP: La industria de la moda está muy tocada, porque tanto por arriba, que el lujo está muy tocado, tanto por abajo, como el mundo del fast fashion, siendo muy juzgado por la gente joven. Y luego los diseñadores medios, que no pueden vender ni por barato ni por caro. En fin, estamos en un momento muy difícil, pero yo, como desde hace varios años tengo mi propio estilo, sigo ahí: “Dale que te pego”. 

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R: El Caribe es color, movimiento, sensualidad, contradicción y una manera muy particular de entender la vida. ¿Qué significa para usted esta región y qué elementos de su energía cree que conectan naturalmente con el universo Ágatha Ruiz de la Prada?

ARP: América Latina, y el Caribe en particular, me ha dado una alegría impresionante que yo no esperaba. Mi obsesión fue primero Francia y luego Italia, pero, sobre todo, Francia, y ahí el mundo de la moda es muy duro, la gente es muy competitiva. Entonces, toda esa alegría, todo ese cariño, todo ese amor que yo he recibido en Latinoamérica es una cosa que me ayuda muchísimo. 

R: El Caribe y Latinoamérica tienen un talento creativo inmenso, pero muchas veces sus diseñadores necesitan validación internacional para ser reconocidos en sus propios mercados. ¿Qué cree que hace falta para que nuestra moda tenga mayor presencia y poder global?

ARP: Pues yo creo que Colombia es un país que lo está haciendo sensacional, y lo que tienen que hacer es seguir y no desanimarse. Porque el mundo del extranjero es muy duro, son muchos años, incluso en tu país, que te conozcan en tu país. Tienen que perseverar. 

R: El libro también representa un ejercicio de mirar hacia atrás y narrar su propia historia. Después de haber vivido tantas vidas dentro de una misma vida, ¿qué versión de Ágatha siente que ha sido la más difícil de despedir?

ARP: Yo miro para adelante siempre, no miro para atrás. He hecho eso porque en ese momento correspondía y no me como el coco de pensar: “Tenía que haber hecho otra cosa”. No. Yo, dentro de mi manera de ser optimista, también está en no regodearme en las decisiones pasadas. Hice lo mejor que pensé que podía hacer en ese momento. 

R: La moda suele hablar mucho de reinvención, pero poco de las pérdidas que implica cambiar. ¿Qué ha tenido que dejar atrás para convertirse en la mujer y la diseñadora que es hoy?

ARP: Yo no he tenido que dejar nada. Me hubiese gustado pasar más tiempo con mis perros. 

R: Su carrera demuestra que ser fiel a una visión puede ser más poderoso que intentar gustarle a todo el mundo. ¿Alguna vez dudó de su propio lenguaje creativo o la incomprensión de otros terminó fortaleciendo su identidad?

ARP: La verdad que es una cosa rarísima, pero nunca lo dudé. Porque la otra visión me horroriza, me espeluzna. Cuando veo los desfiles de los demás, muchas veces digo: “¿Dios mío, cómo es posible que vayan así vestidos?”. 

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R: En un momento en que la inteligencia artificial, el consumo acelerado y las redes sociales están transformando la creatividad, ¿qué cree que seguirá siendo imposible de sustituir en el trabajo de un diseñador?

ARP: Nada. Yo creo que la inteligencia artificial va a ser la mejor diseñadora del mundo. 

R: Si pudiera dejar una idea a las nuevas generaciones de diseñadores del Caribe y Latinoamérica que intentan construir una marca con identidad propia, ¿qué les diría sobre la importancia de ser diferentes en una industria que constantemente intenta homogeneizar todo?

ARP: Es que no solamente se trata de ser diferente, cada uno tiene que intentar apoyar sus virtudes, y no que todo el mundo quiera ser diferente porque acabas siendo como la gala del MET, que es la cosa más ridícula que he visto en mi vida. 

Más que hablar de una fórmula para permanecer vigente, Ágatha Ruiz de la Prada habla de algo que ha definido su trayectoria desde el comienzo: tener un lenguaje propio y saber llevarlo hacia nuevos territorios. Para ella, la reinvención no significa abandonar lo que la identifica, sino encontrar nuevas maneras de expresarlo, rodeándose de nuevas generaciones y manteniendo abiertas las posibilidades de elementos que forman parte de su universo creativo. ` 

Su mirada hacia el futuro también está atravesada por el optimismo y la perseverancia. En una industria que describe como compleja y frente a una creatividad cada vez más influenciada por la inteligencia artificial, la diseñadora mantiene una postura directa: defender las propias virtudes, no obsesionarse con ser diferente por obligación y continuar construyendo desde aquello que hace única a cada persona.

La moda dominicana atraviesa un momento de transformación. Nuevas voces, propuestas y maneras de entender la creatividad comienzan a ampliar el mapa de una industria que durante años ha buscado consolidar su identidad y conquistar espacios más allá de sus fronteras. En este escenario, iniciativas como EmergeRD adquieren relevancia al reunir moda, cultura, turismo y talento local bajo una misma conversación: ¿hacia dónde quiere avanzar la República Dominicana?

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Sócrates McKinney

Socrates McKinney

Ritmo: EmergeRD ha servido como plataforma para visibilizar el talento creativo dominicano. ¿Qué cree que está emergiendo ahora mismo en la moda dominicana y qué nuevas voces deberíamos comenzar a mirar con atención?

Socrates McKinney: RD no es ajena a ko qur acontece globalmente. El surgimiento de nuevas voces es un proceso constante y necesario que se da en todas las ramas del saber. La moda como recipiente cultural es un reflejo de lo que pasa cultural y socialmente hablando. Ella es capaz de proyectar los anhelos, fruatraciones, esterotipos, identidades y cada uno de los componentes que marca la época y mucho mejor, lo que vendrá en un futuro que se visualiza cada vez mas inmediato. Nuestros ojos deben estar puestos en esos creadores que asumen desde su creación, este rol.

R: La moda dominicana ha ganado cada vez más presencia internacional. ¿Cuál considera que es el próximo gran salto que debe dar la industria para dejar de ser vista únicamente como una promesa y consolidarse como un verdadero referente de moda en el Caribe? 

SM: Desde la primera década del siglo hemos hecho un gran esfuerzo por ejerce el lugar cimero que nos merecemos en el ámbito caribeño.  Sin embargo ha sido un esfuerzo aislado sin contar con el acompañamiento económico e intitucional de los estamentos pertinentes. La moda dominicana de autor está ávida de ayuda para mejorar su productividad, competitividad y comercialización en los mercados étnicos y regionales. Seguimos apostando únicamente a la moda masiva ( sin branding para el país) que se produce en zona franca.

R: Desde su experiencia, ¿qué tendencias, estéticas o cambios en la manera de consumir moda cree que van a transformar el panorama dominicano durante los próximos años?

SM: Nadie, ni aquí, ni en ninguna parte del mundo podría predecirlo.  Hemos creado un consumidor “consciente” pero que prefiere la moda rápida que invertir en algo permanente para su closet. Estamos ante una sociedad de la simulación donde queremos pertenecer no importa el costo ni las consecuencias.

     R: EmergeRD apuesta por conectar creatividad, moda, cultura y turismo. ¿Cómo puede República Dominicana aprovechar su identidad cultural y su posición como destino turístico para construir una industria de moda con mayor proyección internacional?

SM: París, es la capital de Francia; pero también es la Capital de la Moda. El mas universal de los dominicanos, Oscar de la Renta, era un diseñador de modas. Tenemos todos los elementos para convertirnos en hub de la moda caribeña. Tenemos todos los eslabones de la cadena de valor de la industria de la moda. Solo falta que lo entendamos y apostemos a ello.

     R: Y mirando hacia el futuro, si tuviera que describir cómo será la moda dominicana dentro de cinco años, ¿qué le gustaría que estuviéramos celebrando que hoy todavía estamos comenzando a construir?

SM: Siempre apostaré por excelencia, el compromiso, la pasión y la libertad que espero esta nueva generación asuma, como lo han hecho nuestras grandes figuras que han permanecido y permanecen el tiempo. Solo con un producto diferenciado podremos sacar la cabeza en este mercado tan competitivo y global.

Más que intentar predecir las tendencias que dominarán los próximos años, la conversación apunta hacia algo más profundo: la necesidad de construir una industria con propósito. Para McKinney, el futuro de la moda dominicana dependerá de la capacidad de sus nuevos creadores para asumir la creatividad como una herramienta de identidad y de quienes tienen en sus manos la posibilidad de respaldar ese talento con estructuras que permitan su crecimiento.

República Dominicana cuenta con una historia, una identidad cultural, talento creativo y una posición estratégica que pueden convertirse en activos para proyectar la moda nacional hacia nuevos mercados. El reto, ahora, es dejar de verla únicamente como una promesa y comenzar a construir las condiciones para que pueda competir desde la diferenciación, la excelencia y una visión propia. Porque, en un mercado global donde todo parece estar al alcance de todos, tener una identidad que contar puede ser precisamente el mayor lujo.

En este contexto surge también una colaboración que materializa ese diálogo entre identidades: la alianza entre Ágatha Ruiz de la Prada y YAKO NEW YORK, marca creada por los dominicanos Yohanna Gursey y Jack Ramos. La propuesta, compuesta por 16 salidas en lino y producida en Santo Domingo, fusiona los códigos coloristas e icónicos de la diseñadora española con la esencia resort de la firma dominicana. El resultado no solo conecta a España con el Caribe, sino que pone en escena una posibilidad que atraviesa toda esta conversación: que la moda dominicana pueda dialogar con referentes internacionales desde su propia identidad y proyectar su creatividad hacia nuevos mercados.

Ismalay Liranzo
Ismalay Liranzo
Una muchachita vieja que le encanta escribir historias.
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