En el dinámico escenario del turismo global, donde los destinos compiten no solo por atraer visitantes sino por construir experiencias memorables, la visión estratégica se convierte en un activo invaluable. En ese contexto, la figura de Jennifer Elías Franjul emerge como una de las voces clave en la evolución del posicionamiento de la República Dominicana como uno de los destinos líderes del Caribe.
Desde su rol como directora de marketing turístico, su perspectiva ha sido testigo —y protagonista— de una transformación significativa. “El país viene creciendo”, afirma, pero no se trata solo de cifras, sino de una evolución en la narrativa. Durante años, el destino estuvo fuertemente asociado al modelo “all-inclusive”. Hoy, sin embargo, se presenta como una propuesta integral que abarca turismo de aventura, lujo, gastronomía, bienestar, deporte, entretenimiento y experiencias comunitarias. Esta diversificación no es casual: responde a una lectura precisa de las tendencias globales y a la necesidad de conectar con públicos cada vez más segmentados.
En este proceso, la campaña “Dominicana te sonríe” se convierte en un manifiesto emocional. Más allá de mostrar paisajes paradisíacos, pone en el centro el activo más poderoso del país: su gente. Esa hospitalidad genuina, difícil de replicar, transforma la experiencia del visitante en algo profundamente humano. “Cuando llegas, sientes que estás en casa”, explica, subrayando un diferencial intangible que, sin embargo, tiene un impacto directo en la fidelización y el posicionamiento.


Hablar de estrategia en turismo implica comprender su carácter multidimensional. El trabajo liderado por Elías Franjul no se limita a la comunicación tradicional; se articula como una plataforma 360 que impacta toda la cadena de valor. Desde activaciones tipo pop-up en mercados clave hasta patrocinios de eventos internacionales, pasando por alianzas con medios especializados y masivos, cada acción responde a una segmentación precisa de audiencias. A esto se suma un robusto trabajo comercial: roadshows, ferias internacionales y programas de fidelización que fortalecen la relación con agentes de viajes y touroperadores.
“Los públicos son distintos, y no podemos comunicar igual en todos los mercados”, puntualiza. Esta premisa, aparentemente simple, es uno de los pilares que sostiene el éxito de la estrategia. La marca país no se construye desde un mensaje único, sino desde múltiples narrativas adaptadas a contextos culturales, hábitos de consumo y momentos clave del “journey” del viajero.
En un mercado altamente competitivo, donde cada destino busca diferenciarse, la República Dominicana ha sabido capitalizar una combinación poderosa: riqueza natural, inversión en infraestructura y una conectividad cada vez más eficiente. La presencia de grandes cadenas hoteleras y el desarrollo sostenido del sector han elevado el estándar de la oferta turística. Sin embargo, Elías Franjul insiste en que el verdadero valor diferencial trasciende lo tangible.
“La hospitalidad del dominicano es inigualable”, afirma con convicción. Y es precisamente esa experiencia emocional la que genera el tan codiciado “boca a boca”. Un visitante satisfecho no solo regresa, sino que se convierte en embajador espontáneo del destino. Por ello, medir la satisfacción del turista y escuchar activamente su opinión forma parte esencial de la estrategia institucional.
Mirando hacia el futuro, la apuesta es clara: autenticidad. En una era donde el viajero busca conexiones reales y experiencias significativas, la República Dominicana tiene una ventaja competitiva natural. La estrategia se orienta a resaltar esa esencia, integrando nuevas formas de comunicación que dialoguen con los hábitos contemporáneos y anticipando tendencias del mercado global.Próximamente, una nueva campaña internacional buscará profundizar esta conexión, mostrando un país que no solo se visita, sino que se vive. Bajo la dirección de Jennifer Elías Franjul, la marca República Dominicana continúa evolucionando con una narrativa sólida, emocional y estratégicamente afinada, consolidándose no solo como un destino “top”, sino como una experiencia que deja huella.



