Muralista, artista plástico e ilustradora dominicana
Una persona sensible, con un alto valor a la justicia, la tolerancia, la igualdad y la empatía, sentimientos claves para poder mantener nuestra humanidad. Espontánea, frontal, sencilla y siempre dispuesta a trabajar para llevar el arte a todos, así se describe esta ilustradora, maestra, muralista, pero, sobre todo, excelente artista.
Kilia Llano lleva consigo una profunda conexión con el arte; ha sido la manera en la que canaliza cómo se siente ante el mundo que la rodea y ha llegado a un punto en donde no ve el arte como una profesión, sino más bien como un estilo de vida. “Desde pequeña, cada pensamiento, cada idea, me urgía siempre transmitirla en un dibujo; hasta ahora, sigue siendo así. Todas mis vivencias están intrínsecamente conectadas a mi arte”.
Su trayectoria ha sido una de muchos eventos, algunos buscados, algunos accidentales y algunos hasta impredecibles. Comenzó estudiando ilustración y se dedicó a ello por unos 15 años, pero siempre tratando de llevar sus destrezas a otros ámbitos del arte. Como toda una artista curiosa, siempre le interesaban cosas distintas. Luego de un proceso médico fuerte se atrevió a lanzarse a ilustrar y pintar murales “y aquí estamos hoy, con más de 100 murales repartidos en casi todo RD y otros países del mundo. De mi trayectoria, aprendí que la curiosidad es una virtud, que la comparación es lo peor que un artista puede hacer y que el camino de cada persona es único y diferente”.

Como resultado de su vasta experiencia en el mundo del arte, su camino continuó expandiéndose a través de las escuelas y se convirtió en maestra de arte. “En ese camino accidentado e impredecible, descubrí que me apasiona enseñar, que el tocar la vida de un estudiante es de las sensaciones más hermosas que existen”, comenta Kilia acerca de esta área de su vida. “El arte es todo en mi vida conjuntamente con mi familia, mis gatos, la gente que me quiere y que yo quiero y, por supuesto, el amor a la justicia y este planeta hermoso que habitamos”.
De sus creaciones más fructíferas y de las que se siente más orgullosa es el mural de la frontera, un proyecto a través del cual pudo llegar a muchos niños y jóvenes. “Si pudiera describir este trabajo en una palabra sería ‘conexión’. Fue un proyecto que habla de la conexión que crea la naturaleza entre los seres humanos, un proyecto que me acercó más a la naturaleza que amo y que me llevó a trabajar temas de justicia medioambiental”.

Como planes futuros, esta extraordinaria ilustradora tiene como planes terminar su maestría en Bellas Artes en la New York Academy of Art y seguir creciendo como artista para continuar conquistando fronteras y multiplicando sus conocimientos.



