Dwayne Johnson ha construido una carrera que parece diseñada para desafiar categorías: luchador profesional, actor, productor, empresario y una de las figuras más reconocibles de la cultura popular. Sin embargo, entre sus proyectos empresariales hay uno que encontró su propio camino: Teremana, la marca de tequila que cofundó y lanzó al mercado estadounidense en 2020.
La historia comenzó a tomar forma antes del lanzamiento. Johnson trabajó junto a Dany Garcia, Jenna Fagnan y Ken Austin en el desarrollo de la marca, con una idea que buscaba alejarse del simple recurso de colocar el rostro de una celebridad sobre una botella. Según Forbes, el actor llegó a probar 113 destilaciones antes de definir el perfil que quería para Teremana. Su intención era crear un tequila de alta calidad, pero con un precio accesible.
Del agave a la botella




El nombre también tiene una historia particular, Teremana combina “tere”, derivado de “terra”, palabra latina relacionada con la tierra, y “mana”, un término de tradición polinesia asociado con espíritu o energía. De ahí surge el concepto de “Spirit of the Earth”, o “Espíritu de la Tierra”, que la compañía utiliza como eje de su identidad.
Más allá del marketing, la producción ocurre en Jesús María, en las tierras altas de Jalisco, México. Teremana señala que utiliza agave Blue Weber 100 % maduro, cosechado por jimadores. Las piñas del agave se cuecen lentamente durante tres días en hornos tradicionales de ladrillo y posteriormente se someten a fermentación y doble destilación en alambiques de cobre elaborados artesanalmente. La marca también afirma que reutiliza las fibras sobrantes del agave como composta para sus campos y cuenta con un sistema de filtración para tratar las aguas residuales.
El crecimiento fue particularmente llamativo porque Teremana llegó al mercado en marzo de 2020, justo cuando la pandemia alteraba el consumo y la distribución de bebidas. Aun así, en su primer año la marca proyectaba superar las 300,000 cajas de nueve litros, de acuerdo con Forbes. Para 2023, la publicación reportó que Teremana había superado el millón de cajas vendidas anualmente, una cifra que la colocaba entre las marcas de tequila de mayor volumen.
Una marca más allá de la celebridad


La estrategia también descansó en la cercanía con su audiencia. Durante el lanzamiento, las redes sociales tuvieron un papel importante para presentar la marca y explicar su propuesta, especialmente en un momento en que la comunicación tradicional estaba condicionada por la pandemia.
La propuesta se amplió con tres expresiones principales: Blanco, Reposado y Añejo. El reposado permanece al menos dos meses en barricas pequeñas de roble americano que previamente contuvieron bourbon, mientras que el añejo ofrece una alternativa de mayor añejamiento dentro del portafolio.
El fenómeno Teremana revela algo más interesante que el poder comercial de una celebridad. Johnson convirtió su imagen pública en una puerta de entrada, pero apostó por involucrarse en el producto, su proceso y su narrativa. En un mercado donde las marcas respaldadas por famosos se multiplicaron, esa diferencia resulta significativa: el nombre puede conseguir atención, pero la permanencia depende de lo que llega a la copa.


Hoy, Teremana representa una de las incursiones empresariales más visibles de Johnson fuera del entretenimiento. Su historia también demuestra cómo una figura global puede trasladar su identidad a una categoría tradicional sin desprenderla completamente de su origen. Entre agave, hornos de ladrillo y alambiques de cobre, “The Rock” encontró una nueva manera de brindar por el éxito y disfrutar de buena compañia.



