Primero aparece el aroma del cacao. Después, el sonido de un güiro. Unos pasos más adelante, las manos trabajan el casabe, una piedra de larimar cambia de forma y, al final del recorrido, una cerveza fría acompaña una partida de dominó. En Dominicania, cada estación abre una nueva ventana hacia el país.
La idea comenzó con una observación de Ricardo Bonetti, creador de Dominicania. Durante sus viajes, cuando decía que era de República Dominicana, pocas personas sabían ubicarla. Punta Cana, en cambio, era reconocida inmediatamente. La conclusión fue clara: el mundo conocía el destino, pero todavía tenía mucho por descubrir sobre el país que existe detrás de él.


Así nació un espacio concebido para llevar la República Dominicana a Punta Cana a través de su historia, sus sabores, sus tradiciones y las personas que han mantenido vivas muchas de ellas durante generaciones.
Un recorrido por dominicania
El recorrido comienza en la cosmovisión taína, entre esculturas, murales y paisajes sonoros, y continúa hacia un cine 4D donde la historia cobra una dimensión sensorial. Luego llegan el cacao, el café, el ron, el tabaco, el casabe, el larimar y una colección de experiencias que convierten al visitante en protagonista.
En Casabi se tuesta casabe en un burén y se descubre su importancia histórica. KahKow lleva el cacao del árbol a la barra; Café Santo Domingo presenta distintos métodos de preparación; y Casa Oliver culmina su recorrido con una cata guiada de rones premiados. En Cigar Country, maestros torcedores trabajan frente al público, mientras Casa Caridad recrea una mina de larimar donde cada visitante puede pulir su propia piedra.


La cultura también toma forma en un sombrero de cana personalizado, una muñeca sin rostro creada a mano, una jaula de bateo y un simulador de golf con campos dominicanos. El cierre sucede en el Super Colmado, entre dominó, bachata, merengue, salsa y una Presidente fría.
Cada estación revela una pieza distinta de la identidad nacional, desde sus raíces ancestrales hasta esa cotidianidad que tan bien conocemos. El resultado es un recorrido que busca despertar curiosidad en quien llega por primera vez y orgullo en quien reconoce su propia historia.




Porque quizás esa sea la esencia de Dominicania: entrar con curiosidad y salir descubriendo que detrás de Punta Cana existe un país entero esperando ser vivido.







